Definición de mortificar

Para poder establecer el significado del término mortificar, se hace necesario, en primer lugar, conocer su origen etimológico. En este caso, podemos exponer que se trata de una palabra que deriva del latín, concretamente del verbo “mortificare”, que puede traducirse como “causar daño a alguien”. Un palabra esa que es el resultado de la suma de dos componentes léxicos:
-El sustantivo “mor, mortis”, que significa “muerte”.
-El verbo “facere”, que es sinónimo de “hacer”.

Mortificar

El verbo mortificar se utiliza para hacer mención a una acción que provoca preocupación, congoja o sufrimiento. Quien mortifica a otro, por lo tanto, le genera aflicción o inquietud.

Por ejemplo: “No me gusta hablar con mi suegra porque sé que, en algún momento de la charla, me va a mortificar”, “Discúlpame, no te quise mortificar, solo pretendía ponerte al tanto de las novedades”, “Es importante saber que lo que uno dice o hace puede mortificar a otras personas”.

Entre las palabras que pueden funcionar como sinónimos de mortificar nos encontramos con angustiar, inquietar, desazonar, fastidiar, molestar, incomodar, atormentar e incluso afligir o castigar.

Mortificar es un efecto de ciertos dichos o actos. En ocasiones, alguien puede mortificar a otro de manera involuntaria. Supongamos que dos amigas se encuentran después de mucho tiempo sin verse y una le pregunta a la otra por su madre. La joven, al escuchar la inquietud, rompe en llanto y le comunica a su interlocutora que su mamá falleció. Como se puede apreciar, la muchacha se mortificó, aunque su amiga no quiso provocarle nada negativo.

En otros casos, mortificar es una consecuencia buscada. Eso ocurre con el bullying o acoso escolar. Quienes desarrollan este comportamiento pretenden molestar a la víctima, lo cual implica que mortificar es una de las finalidades de las acciones.

En el ámbito de la religión, por último, mortificar consiste en castigar el cuerpo con el objetivo de reprimir la voluntad y no ceder ante las tentaciones. La mortificación es un sacrificio que, para algunos cristianos, permite acercarse a Dios, uniéndose a la pasión de Cristo.

Antiguamente aquellos que deseaban mortificarse recurrirían al cilicio, una faja con púas que se ajustaba a la carne. Las puntas, de este modo, lastimaban al usuario.

En concreto, esa práctica religiosa se conoce como la mortificación de la carne. Además de haciendo uso de un cilicio, también se puede llevar a cabo no teniendo relaciones sexuales, ayunando o dejando de lado el consumo de bebidas alcohólicas.

El sacerdote José María Escrivá de Balaguer (1902 – 1975), fundador del Opus Dei, llegó a manifestar que «si no eres mortificado, nunca serás alma de oración» o también «Donde no hay mortificación, no hay virtud».

En el luteranismo también existe dicha mortificación. En ese caso, la misma se realizaba ayunando e incluso recurriendo a la autoflagelación. De la misma manera, no podemos pasar por alto tampoco que el propio Lutero no solo la puso en práctica de esas dos formas sino también descansando en una celda de piedra y sin tener ni siquiera una sola manta con la que poder abrigarse.

Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y María Merino. Publicado: 2019. Actualizado: 2020.
Definicion.de: Definición de mortificar (https://definicion.de/mortificar/)

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