Definición de naftalina

La naftalina es el naftaleno que se emplea para desinfectar y para combatir a las polillas. El término procede del vocablo francés naphtaline. Se llama naftaleno, por otra parte, al hidrocarburo aromático resultante de la condensación de un par de anillos de benceno.

Naftalina

Por lo general la naftalina se obtiene del alquitrán de hulla. De todas maneras también es posible conseguirla durante el refinado del petróleo y a través de otros procesos.

El mecanismo más habitual consiste en destilar el alquitrán de hulla para lograr un aceite con cerca del 50% de naftalina. Dicho aceite luego es lavado y destilado con el objetivo de producir el aislamiento del naftaleno bruto.

De olor característico, la naftalina suele comercializarse como pequeñas bolas de color blanco. Este producto, que no debe manipularse de manera directa por su toxicidad, es de uso doméstico como repelente de polillas, insectos que suelen atacar diferentes tipos de tejidos.

Más allá de su utilidad, es importante tener en cuenta que la naftalina, por ser tóxica, puede provocar graves daños a la salud. Cuando una persona se intoxica con naftalina, la sustancia afecta sus glóbulos rojos, que se vuelven incapaces de transportar el oxígeno. Esto, a su vez, puede causar daños en los órganos.

Dolor en la zona del abdomen, cefalea, náuseas, vómitos, diarrea y dificultades respiratorias son algunos de los síntomas de la intoxicación con naftalina, que también puede incluir somnolencia, confusión y taquicardia. En esos casos, es necesario acudir a un hospital de manera urgente

Cabe destacar que el olor a naftalina se asocia con aquello que huele a antiguo o a viejo. Esto se debe al hábito, muy común décadas atrás, de colocar naftalina en los armarios para proteger la ropa que no se usaba con frecuencia. Por eso hoy en día, si se afirma que algo huele a naftalina, se lo está señalando como vetusto o arcaico.

NaftalinaPor su toxicidad y el olor que deja en la ropa y los armarios, mucha gente busca alternativas a la naftalina. Y, si bien se trata de un producto que todavía al día de hoy sigue comercializándose, existen otras formas de combatir las polillas que resultan mucho más amenas, respetuosas con el medio ambiente y que no nos exponen a ningún riesgo de intoxicación.

Es que los ciclos aromáticos de la naftalina no se degradan con facilidad, y encima las pequeñas bolitas representan un peligro para los niños y animales de compañía, quienes muchas veces las ingieren por accidente o se las llevan a la boca y las fosas nasales. Si un menor de edad entra en contacto con la naftalina de forma excesiva, puede sufrir consecuencias aún peores que las de un adulto, como ser daño neurológico.

En este marco, la madera de cedro es una excelente alternativa a la naftalina. También se vende en bolitas, cuyo fuerte aroma repele las polillas con efectividad. Algunos paquetes incluyen una pequeña botella de aceite esencial de cedro para empaparlas antes de su uso. Se aconseja colocarlas en un saco de algodón y esperar a que se sequen para evitar que manchen las prendas.

Un producto más económico y fácil de conseguir es la piel de limón o naranja, que debe dejarse al sol hasta que se seque, para luego colocarla en un saco de algodón y colgarla en el armario. Las hojas de lavanda tienen un efecto similar: debemos secar unas cuantas ramas, y elaborar un polvillo con las hojas antes de poder aprovecharlas. De modo similar, la pimienta negra es otro repelente de insectos: quebramos unos cuantos granos y, listo. Sobra decir que la pimienta sí puede irritar los ojos.

Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2019. Actualizado: 2020.
Definicion.de: Definición de naftalina (https://definicion.de/naftalina/)

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