
La plasticidad a lo largo de la vida, que se activa y moldea con aprendizajes y experiencias vitales, es clave para que el sistema nervioso responda a estímulos y pueda adaptarse a distintas circunstancias.
Neuroplasticidad es un concepto que se utiliza en la neurociencia moderna para describir la capacidad que tiene el sistema nervioso humano para reorganizar las conexiones neuronales, adaptar sus funciones y modificar la estructura del cerebro a lo largo de toda la vida. La también conocida como plasticidad cerebral es clave para garantizar la capacidad de aprendizaje, la recuperación tras una lesión cerebral y mejorar la memoria.
Este fenómeno, que alcanza su máximo esplendor en la infancia pero está presente en todas las etapas de la vida, es un proceso activo y dinámico que puede beneficiarse y potenciarse con estimulación cognitiva y un estilo de vida saludable. Factores ambientales, un accidente cerebrovascular, la nutrición, el ejercicio físico, el estrés crónico y la adquisición de habilidades repercuten en la adaptación cerebral. Por eso conviene saber cómo influenciar positivamente el desarrollo cerebral y tener un neurodesarrollo óptimo.
Para ayudar a comprender qué es la plasticidad cerebral y los beneficios de la neuroplasticidad, en este artículo ofrecemos datos y ejemplos que explican la importancia de esta herramienta, detallan qué tipos de neuroplasticidad existen, indican cuáles son las características de esta capacidad cerebral y señalan las limitaciones o los desafíos que plantea actualmente la neuroplasticidad.
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ResumenImportancia de la neuroplasticidad
Instruirse sobre la importancia de la neuroplasticidad proporciona recursos para vivir mejor y tomar conciencia del poder y el increíble potencial del cerebro humano. Conocer las bondades de la plasticidad cerebral es ideal para incorporar hábitos o sumar acciones de cuidado y fortalecimiento que permitan obtener mejores resultados en las relaciones interpersonales, en el plano educativo y en el trabajo.
La plasticidad cerebral es determinante para la adquisición de habilidades (aprender a tocar un instrumento musical, a cocinar un plato sorprendente, a dominar más de un idioma, etc) y para que la memoria (vital para recordar direcciones, fechas, cuestiones laborales o académicas y más) se mantenga en actividad, aspectos centrales para un buen desarrollo personal, tener conquistas académicas y abrazar el éxito profesional.
Resulta enriquecedor investigar qué valor tiene la neuroplasticidad en cada período de la existencia humana porque niños, jóvenes y adultos se benefician enormemente con la plasticidad neuronal. Se trata de una capacidad que permite aprender, superar obstáculos, adecuarse a diferentes circunstancias y recobrar habilidades o funciones perdidas.
La neuroplasticidad es clave para el desarrollo cognitivo, adaptarse a nuevas experiencias, tener una memoria fuerte y lograr una buena recuperación tras padecer una lesión cerebral. En la adultez, etapa en la cual la plasticidad cerebral se reduce, mantener una óptima salud cerebral es esencial para preservar las funciones cognitivas, minimizar el riesgo de desarrollar una enfermedad neurodegenerativa y retrasar el envejecimiento cerebral.
Informes científicos indican que el aprendizaje continuo sostenido en el tiempo desde edad temprana fortalece las redes neuronales y provoca cambios estructurales en la materia gris del cerebro. Esto último es trascendental para minimizar o retrasar el deterioro cognitivo.
La neuroplasticidad, además, es una gran aliada de la rehabilitación neurológica. Mediante la reorganización cerebral y la creación de conexiones neuronales nuevas o el fortalecimiento de redes existentes, áreas sanas consiguen asumir funciones propias de las zonas que se han dañado.

La neuroplasticidad es uno de los temas centrales de la neurociencia moderna.
Características de la plasticidad cerebral
La plasticidad cerebral presenta características especiales que permiten reconocer el inmenso valor que tiene para asegurar una óptima calidad de vida.
Los estímulos externos e internos generan que el cerebro se modifique continuamente a lo largo de la vida como respuesta a experiencias y aprendizajes. Gracias a la neuroplasticidad es posible que se produzcan entre las neuronas nuevas conexiones, se potencien algunas sinapsis y hasta que, por su capacidad regenerativa, se consiga una adaptación funcional del sistema nervioso para sobreponerse a lesiones o daños.
Es importante saber que la neuroplasticidad es bidireccional ya que el cerebro puede exhibir tanto resultados adaptativos (positivos) como maladaptativos (negativos). Esto significa que este órgano es capaz de evolucionar y rehabilitarse pero también de consolidar y normalizar reacciones perjudiciales por adaptarse a estímulos repetidos que dañan al organismo.
Los pensamientos positivos, la meditación, el ejercicio físico y demás acciones saludables incrementan la neurogénesis y favorecen así el bienestar emocional. La coordinación y la memoria se benefician, asimismo, al aprender tareas que ejerciten el cerebro. La plasticidad cerebral positiva incluso proporciona resiliencia ante situaciones o cuadros de estrés. Del mismo modo, el cerebro de alguien que padece dolor crónico, sufre depresión o tiene adicciones, por ejemplo, puede fortalecer conexiones que afectan negativamente al estado de ánimo y a la salud en general.

La neuroplasticidad es fundamental para que el cerebro pueda configurarse y adaptarse de manera positiva con entrenamientos y hábitos que lo enriquezcan.
Tipos de neuroplasticidad
Existen diferentes tipos de neuroplasticidad. Conocer, comprender y diferenciar cada una de esas capacidades favorece la rehabilitación, fortalece el entrenamiento cognitivo, potencia la flexibilidad cerebral y, en definitiva, mejora la calidad de vida.
Entre las principales clasificaciones figuran la plasticidad estructural (capacidad para remodelar circuitos neuronales, crear sinapsis y reconfigurar la estructura cerebral) y la plasticidad funcional (mecanismo adaptativo esencial para el aprendizaje, la adaptación y la recuperación cerebral). También hay estudios científicos que ponen el foco en la plasticidad sináptica, la plasticidad que depende de la experiencia y en la plasticidad compensatoria o reactiva.
Además de distinguir entre neuroplasticidad adaptativa y maladaptativa, considerando contextos o propósitos es posible reconocer de igual modo a la neuroplasticidad homeostática (capaz de conservar la estabilidad neuronal y el equilibrio cerebral) y a la neuroplasticidad del desarrollo o evolutiva (base de la maduración del cerebro y del aprendizaje temprano).

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