Definición de seriedad

Seriedad, un concepto cuyo origen etimológico se halla en el término latino seriĕtas, es la característica de aquel o aquello que es serio. Esta noción (serio) refiere a lo compuesto, grave o severo.

Seriedad

Por ejemplo: “Necesitamos un gobernador que actúe con seriedad ante este tipo de problemas”, “Las inundaciones son un tema para tratar con seriedad y responsabilidad ya que afectan la vida de miles de personas”, “Me preocupa la seriedad del jefe: ¿tendrá alguna mala noticia para darnos?”.

La seriedad suele asociarse a una manera de hablar o a un semblante rígido e inflexible. Aquel que se conduce con seriedad actúa con formalidad y se mantiene a una cierta distancia del resto de la gente. Alguien serio no se ríe a carcajadas ni hace bromas, por citar dos posibilidades.

Lo habitual es que la seriedad sea una condición requerida en ciertos contextos. Se espera que, en una reunión de negocios, los participantes actúen y se expresen con seriedad. En cambio, en una reunión familiar, la seriedad suele quedar de lado ya que se trata de un ambiente informal y afectuoso.

También es posible asociar la seriedad al profesionalismo. El intendente de una ciudad debe trabajar con seriedad para resolver los problemas de la población: es decir, no puede actuar de forma improvisada o apresurada.

La seriedad, por otro lado, se vincula a la gravedad o la importancia de las cosas. Si se dice que un individuo lucha contra una enfermedad de seriedad, se estará haciendo referencia a que dicho trastorno de salud es grave.

Es importante señalar que seriedad no es sinónimo de responsabilidad, y que para conseguir nuestros objetivos más ansiados no necesitamos dejar de lado el humor ni adoptar una forma de ser apagada. La determinación y el trabajo duro siempre deben estar acompañados de sentido del humor; debe existir un espacio para la risa, para el ocio, para los placeres de la vida, a menos que deseemos convertirnos en seres amargados y unidimensionales que buscan desesperadamente el perfeccionismo.

SeriedadDado que no nos educan para disfrutar sino para hacer las cosas bien, es muy difícil encontrar el equilibrio. Las imposiciones sociales nos empujan por caminos que rara vez nos detenemos a estudiar y que mucho menos representan lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas; nos dicen que debemos vestir de una determinada manera si esperamos que nos tomen en serio, que la risa es algo más propio de la infancia que de la adultez, así como el colorido, la ilusión y la impulsividad.

Esto no quiere decir que la seriedad y la amargura sean lo mismo; sin embargo, la mayoría de las acepciones que presenta el diccionario de la RAE apuntan a la dureza, a la rigidez, a la falta de movimiento. Un aspecto positivo de la seriedad es la aparente transparencia que la caracteriza: cuando decimos que una compañía procede con seriedad, nos referimos a que actúa de acuerdo a una serie de valores que incluyen el respeto por sus clientes, la garantía de calidad en sus productos y servicios y la legitimidad en el trato con sus competidores.

De manera similar, a menudo se confunde la alegría con la falta de responsabilidad, especialmente en el ámbito estudiantil y en el laboral. La imagen de un estudiante riéndose en clase suele ser símbolo de falta de atención, tanto como la de un empleado soltando una carcajada puede levantar sospechas acerca de su entrega al trabajo. ¿No deberíamos, en cambio, pensar que la diversión puede surgir como resultado del disfrute de una actividad y, de forma recíproca, alimentar y potenciar el rendimiento? Por eso la seriedad debe tener un límite, y no debe confundirse con la tristeza o la falta de entusiasmo.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2014. Actualizado: 2016.
Definicion.de: Definición de seriedad (https://definicion.de/seriedad/)

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