
La veracidad de la conclusión depende de las características de los enunciados.
Silogística es un adjetivo que permite calificar a aquello vinculado al silogismo. El vocablo griego syllogistikós derivó en el latín syllogistĭcus, que es el antecedente etimológico más cercano de silogístico.
La noción de silogismo alude a un argumento compuesto por tres proposiciones. De esas proposiciones, la tercera surge necesariamente por deducción a partir de las dos primeras.
La argumentación silogística, en este marco, sigue este método. A dicha estructura se la conoce como forma silogística.
Puede decirse, por lo tanto, que la forma silogística contempla tres proposiciones: dos premisas y una conclusión, la cual se deduce de las otras. Esta es la base de la lógica aristotélica, desarrollada por el griego Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.) y considerada como la columna vertebral del pensamiento científico.
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ResumenLa veracidad de la conclusión
Es importante tener en cuenta que, si bien la forma silogística puede ser correcta desde un punto de vista lógico, la veracidad de la conclusión no está garantizada si no se respetan determinadas reglas de las premisas y sus términos. Supongamos que un razonamiento parte de esta premisa: “Todos los perros tienen cuernos”. Luego se sigue con otra premisa: “Bobby es un perro”. Siguiendo la lógica, se podría llegar a la conclusión: “Por lo tanto, Bobby tiene cuernos”. En este caso, la forma silogística se cumple, pero la premisa mayor no es coincidente con la realidad. Así, la conclusión es válida desde la lógica pero su primera premisa carece de verdad.
Veamos ahora una argumentación silogística cuya conclusión es verdadera:
Premisa Nro. 1: “El ser humano no puede volar”
Premisa Nro. 2: “Las águilas vuelan”
Conclusión: “Por lo tanto, las águilas no son seres humanos”

La distribución de términos señala si un término incluye toda su extensión en una premisa.
Estructura silogística
La silogística se compone de diversos elementos. En primer lugar tenemos tres términos: el sujeto, el predicado y el medio, que se representan con las letras S, P y M, respectivamente. Luego viene el antecedente, que se compone de dos juicios denominados premisas. Por último está el consecuente, que es la conclusión a modo de juicio de todo lo anterior.
Desde el punto de vista de la estructura, podemos agrupar estos elementos en las siguientes tres partes:
- Premisa mayor: es el juicio que contiene el predicado de la conclusión, que se compara con el término medio.
- Premisa menor: aquí tenemos el término menor de la conclusión, que también se compara con el medio.
- Consecuente: también llamado conclusión, es el juicio que deriva de afirmar o negar (unir o separar) la relación que hay entre el sujeto y el predicado.
Hay varios conceptos claves que se repiten a lo largo de toda la definición, como los juicios (de los cuales surgen las premisas) y los términos (que tras relacionarse constituyen el argumento).

La validez de la silogística está dada por la forma lógica en la presentación de las premisas.
Propiedades de los términos
Al hablar de los términos debemos considerar su extensión, idea que hace referencia a una cantidad. Según la doctrina clásica, tanto el sujeto como el predicado y el término medio se pueden tomar en su extensión universal como en su extensión particular. La silogística entiende esto de la siguiente manera: el primero abarca la totalidad de los individuos a los que se pueda referir el concepto; el segundo, en cambio, refiere un grupo limitado.
Por otro lado tenemos la relación o cualidad que se da entre los términos. Esta puede ser afirmativa (de unión) o negativa (de separación), según se pueda afirmar que S es P o lo contrario, respectivamente. Volviendo a la extensión, debemos señalar que el predicado de una afirmación posee una extensión particular en todos los casos, mientras que el de una negación tiene una universal.
Silogística y mnemotécnica
En la época medieval, los lógicos recurrieron a reglas mnemotécnicas para la identificación de los silogismos. En este marco, asignaron letras a los distintos tipos de juicios que eran posibles, tomando como base los vocablos affirmo (AI) y nego (EO).
De este modo surgió el siguiente código:
A: Todo S es P (universal afirmativo)
E: Ningún S es P (universal negativo)
I: Algún S es P (particular afirmativo)
O: Algún S no es P (particular negativo)
A partir de esta codificación surgieron nombres mnemotécnicos que se siguen utilizando en la actualidad.
Se considera que el silogismo Bárbara es el más directo y perfecto ya que todas sus premisas son afirmativas y universales.
Bár-: A
-ba: A
-ra: A
En Bárbara, por lo tanto, la premisa mayor, la premisa menor y la conclusión son afirmaciones universales afirmativas: Todo M es P / Todo S es M / Todo S es P.
Por ejemplo:
Todos los seres humanos son mortales (premisa mayor)
Todas las mujeres son seres humanos (premisa menor)
Todas las mujeres son mortales (conclusión)
El silogismo Celarent, por su parte, permite la exclusión total de una categoría.
Ce-: E
-la: A
-rent: E
Ningún insecto es reptil (premisa mayor)
Las iguanas son reptiles (premisa menor)
Las iguanas no son insectos (conclusión)
Otro silogismo es Darii, en el cual la conclusión se aplica a un grupo reducido.
Da-: A
-ri: I
-i: I
Todos los estadounidenses son patriotas (premisa mayor)
Algunos habitantes de Italia son estadounidenses (premisa menor)
Algunos habitantes de Italia son patriotas (conclusión)
El silogismo Ferio, por otro lado, permite realizar una negación de manera particular.
Fe-: E
-ri: I
-o: O
Ningún estafador es admirable (premisa mayor)
Algunos empresarios son estafadores (premisa menor)
Algunos empresarios no son admirables (conclusión)
