
En algunos casos, las vicisitudes pueden ser peripecias, contratiempos o adversidades.
Vicisitudes es el plural de vicisitud, un término que deriva del vocablo latino vicissitūdo. De acuerdo con la primera acepción que menciona la Real Academia Española (RAE) en su diccionario, se trata del orden alternativo o periódico de alguna cosa.
La noción también se emplea para nombrar la alternancia que se produce entre eventos positivos y negativos a lo largo del tiempo. Las vicisitudes, en este sentido, son hechos o sucesos que pueden generar diferentes consideraciones o evaluaciones.
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ResumenLas vicisitudes de la vida y del deporte
Cuando alguien utiliza la locución “vicisitudes de la vida”, está haciendo mención a distintas circunstancias que le tocó atravesar. En esta idea de vicisitudes se incluyen momentos felices, como el nacimiento de un hijo, un viaje soñado, la compra de una casa o un éxito a nivel profesional, pero también acontecimientos tristes como el fallecimiento de un ser querido, un fracaso sentimental, un revés financiero o un despido laboral. La vida, por lo tanto, se compone de vicisitudes de distinta índole, muchas de las cuales no se pueden prever.
Siguiendo con este razonamiento, las vicisitudes se vinculan con aquello que muchos entienden como el destino. A lo largo de la existencia, toda persona atraviesa vicisitudes que aparecen de pronto: una enfermedad repentina, enamorarse de alguien a quien se conoció en una fiesta, un accidente de tráfico, etc. Las vicisitudes, por lo general, están fuera del control del sujeto.

Cuando las vicisitudes implican obstáculos, se requiere resiliencia y perseverancia para lograr una adaptación a los cambios.
En los deportes, en tanto, suele hablarse de vicisitudes para nombrar a los distintos momentos de una competencia o de una trayectoria: “El piloto estadounidense atravesó con éxito todas las vicisitudes del Rally Dakar”, “El entrenador supo adaptarse a las vicisitudes que se presentaron a lo largo del encuentro”.
Pensemos en un partido de fútbol que comienza con buenas condiciones meteorológicas. A los 35 minutos del primer tiempo, sin embargo, empieza a llover torrencialmente. Por otro lado, el capitán de uno de los equipos sufre una lesión al inicio del juego. Asimismo, un futbolista es expulsado por juego brusco cuando aún faltan 15 minutos para el final. Todos estos avatares constituyen vicisitudes que inciden en el desarrollo del partido y que condicionan, favorable o desfavorablemente, el rendimiento de los conjuntos.

La vicisitudes pueden reflejar la variabilidad o la inconstancia de ciertas condiciones.
La noción en las relaciones laborales
En toda relación laboral existe una serie de aspectos que muchas veces están implícitos, ya que no se conversan al comienzo del vínculo, pero que son los fundamentos sobre los cuales se desarrolla el trabajo. Algunos de estos procedimientos tienen en cuenta las opiniones del trabajador, mientras que otros son unilaterales y los decide exclusivamente la empresa. Veamos algunas de las posibles vicisitudes laborales, cuyas características y clasificación varían de acuerdo con la normativa de cada región:
- Movilidad funcional: se trata de la posibilidad que el empleador tiene de modificar las funciones de sus trabajadores, siempre que no excedan ciertos límites lógicos y entren en conflicto con las condiciones expresadas en sus contratos. Los cambios ordinarios los mantienen en la misma categoría, mientras que los extraordinarios sí pueden hacerlos ascender o descender considerablemente, aunque la compañía debe justificarlos de forma técnica y económica.
- Movilidad geográfica: la facultad que tiene un empleador de cambiar de ubicación geográfica a sus empleados, incluso cuando para ello deban realizar una mudanza y cambiar de domicilio particular. En este contexto, suele hablarse de traslado cuando la modificación dura más de un año desde la toma de la decisión, o de desplazamiento para todos los otros casos.
- Modificaciones sustanciales en las condiciones de trabajo: siempre que el objetivo sea la mejora del funcionamiento de la compañía y en línea con lo que permite la legislación, el empleador tiene el derecho a realizar cambios profundos en las condiciones laborales. Esto puede afectar negativamente a los trabajadores, como cuando los hacen descender de categoría, aunque la ley exige que les avisen con antelación para que tengan la opción de aceptar o buscar otro trabajo.
- Permutas: es el acuerdo de intercambiar puestos de trabajo que pueden efectuar dos empleados de una misma compañía, siempre que cuenten con la aprobación de sus superiores y que no exista un perjuicio a terceros. Dentro de las vicisitudes laborales, esta es una de las menos comunes.
- Suspensión del contrato: cuando un empleado cesa sus actividades sin goce de sueldo por un período limitado de tiempo, ya sea por voluntad propia (como puede ser para recibir formación académica) o por fuerza mayor (como en el caso de un accidente que afecte el espacio de trabajo y requiera obras para su reconstrucción).
Debe considerarse que estas vicisitudes laborales no tienen los mismos alcances ni están tipificadas de igual forma en todos los países. Se trata de cambios o condiciones que generalmente dependen de lo avalado o prohibido por las leyes. No obstante, hay vicisitudes en el trabajo que tienen que ver con hechos o circunstancias más bien informales y que, por lo tanto, pueden resolverse o tratarse mediante un acuerdo entre las partes. Por ejemplo, si hay un problema edilicio que debe repararse en una oficina, el jefe puede pedirles a los empleados que trabajen a distancia por unos días. Esa modificación no es permanente y, según el caso y la normativa aplicable, puede llegar a acordarse sin notificaciones ni registros formales.
