Definición de ataque de pánico

Para comprender la noción de ataque de pánico, es necesario definir primero los términos que la componen. Se llama ataque al acto y resultado de atacar: agredir, arremeter, ofender. Pánico, por su parte, es una sensación intensa de miedo.

Ataque de pánico

Puede decirse que un ataque de pánico es un fenómeno que se produce cuando una persona experimenta súbitamente un temor de gran intensidad. El ataque puede durar algunos minutos o incluso horas.

Considerados como crisis de angustia, los ataques de pánico aparecen sin una causa aparente. El individuo, sin saber por qué, empieza a sentirse aterrorizado y su organismo reacciona como si estuviese ante una amenaza concreta. El sujeto, de este modo, comienza a tener problemas para respirar, temblores, taquicardia, sudoración excesiva y mareos, entre otros síntomas.

El ataque de pánico se asocia a un súbito aumento de la ansiedad. La persona no es consciente del motivo concreto que desencadena la situación: se trata de algo que le provoca mucha angustia y que no logra procesar para asimilarlo en su estructura psíquica.

Además de la sensación de terror y de los efectos físicos, es habitual que la persona no pueda relacionar correctamente su entorno con la realidad y que experimente una extrañeza respecto a sí misma. También es común la sensación de pérdida de control sobre su cuerpo y su vida en general.

Cuando los ataques de pánico son recurrentes, el individuo padece lo que se conoce como un trastorno de pánico. Esta afección suele ser tratada con terapia psicológica (para detectar el motivo real de la angustia) y con fármacos recetados por un médico para paliar los efectos fisiológicos (antidepresivos, ansiolíticos).

Cuatro pasos para superar un ataque de pánico

A pesar de la gravedad de los síntomas, detener un ataque de pánico no es difícil. En términos técnicos, consiste simplemente en anular el mensaje de emergencia que reciben las glándulas suprarrenales. Siguiendo una serie de cuatro pasos definidos por los especialistas es posible que los ataques no duren más de tres minutos, y las estadísticas demuestran que una vez aprendidos su efectividad aumenta con la práctica.

Antes de proceder a detallar los cuatro pasos, es necesario aclarar que la solución definitiva requiere dar con la causa de la ansiedad y trabajar para que deje de afectarnos de forma negativa, un trabajo que puede tomar mucho tiempo y determinación.

El primer paso es la relajación. Es necesario hacernos conscientes de que estamos sufriendo un ataque de pánico y que podemos superarlo. Controlar la respiración es clave, y para ello debemos inspirar lenta y profundamente, intentando llenar la parte baja de los pulmones y luego exhalar hasta expulsar todo el aire, para disminuir el nivel adrenalina.

Una vez que hayamos recobrado el control de la respiración, debemos detener el flujo de pensamientos negativos. Para ello suele ser útil decir en voz alta cualquier frase que nos ayude a ahuyentarlos, como ser “¡basta!” o “¡fuera!”. Este paso se opone a la tendencia más común, que consiste en repetir frases destructivas hasta entrar en un círculo vicioso.

De modo similar al paso anterior, debemos decir frases que nos tranquilicen opuestas a las ideas catastróficas que suelen surgir durante los ataques. Por ejemplo, si tememos estar sufriendo un infarto podemos optar por repetir “es simplemente un ataque de pánico y el corazón está latiendo con más fuerza de lo normal, nada más”.

Por último, aunque no debamos hacerlo necesariamente en cuarto lugar, es importante aceptar las propias emociones. De nada sirve negar o minimizar el miedo que sentimos durante un episodio, sino que debemos llegar a la raíz del problema e intentar entender las razones que lo despiertan.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2016. Actualizado: 2017.
Definicion.de: Definición de ataque de pánico (http://definicion.de/ataque-de-panico/)