Daño es el efecto de dañar. El término proviene del latín damnum y está vinculado al verbo que se refiere a causar perjuicio, menoscabo, molestia o dolor. Por ejemplo: “Tus palabras me han hecho daño”, “La bala causó un daño irreparable en los nervios de la pierna izquierda”, “El daño material fue inmenso tras el incendio, pero no se tuvieron que lamentar víctimas fatales ni heridos”, “El coche sufrió un gran daño por el accidente”.
En algunos países del continente americano, la noción de daño se usa para nombrar a los maleficios o al mal de ojo (la supuesta capacidad que tienen ciertas personas de causar un mal en otras con sólo mirarlas): “Una bruja me dijo que alguien me ha hecho un daño”.
Para el derecho, el daño es un perjuicio que sufre una persona o su patrimonio por culpa de otro sujeto. El daño, por lo tanto, supone un detrimento en los derechos, bienes o intereses de un individuo como consecuencia de la acción u omisión de otro.
El daño puede ser generado por dolo, culpa o de manera fortuita. El daño doloso se produce cuando el sujeto actúa de forma intencional (alguien golpea con un palo el coche de otra persona y rompe sus vidrios, por ejemplo). El daño culposo, en cambio, tiene lugar por negligencia (una persona arroja un cigarrillo en el campo y genera un incendio).
Todo daño genera a su responsable una obligación de resarcimiento. En ciertos casos, el daño también puede implicar una sanción penal, cuando el ilícito cometido se encuentra penado por la ley.
- Definiciones relacionadas:
- Definición de incendio
- Definición de trauma
- Definición de negligencia
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