El éxito está vinculado a la gran aprobación o al beneplácito que genera algo o alguien. Con origen en el término latino exĭtus (“salida”), el concepto se refiere al efecto o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento.
Por ejemplo: “Nuevo éxito de Lionel Messi: se corona como el máximo goleador en la historia del FC Barcelona”, “El cantante se presentó con gran éxito en Chile, donde reunió a más de 200.000 espectadores”, “El éxito del proyecto está en duda por los problemas económicos”.
Hay que tener en cuenta que la noción de éxito es subjetiva y relativa. Tomemos un caso: el éxito en una competencia automovilística suele ser terminar en el primer lugar. Sin embargo, si un piloto largó desde el último puesto y llegó segundo, también puede considerar su participación como un éxito. Lo mismo con aquel que, con un presupuesto mucho menor que el de sus competidores, terminó en los primeros puestos, aunque no haya triunfado.
En el mundo de los negocios, un ejecutivo puede considerar que el éxito es un ascenso en su carrera profesional. De todas formas, si para alcanzar ese ascenso tiene que realizar conductas poco éticas o inmorales, su logro pierde valor.
Cabe destacar que la psicología habla del miedo al éxito cuando una persona que está cerca de obtener algún tipo de éxito desarrolla una acción, ya sea inconsciente o conciente, para no prosperar. Las causas de esta particularidad se encuentran en la posible vinculación mental del éxito con consecuencias negativas, como un incremento de la responsabilidad o un alejamiento de los seres queridos.