La palabra fe deriva del término latino fides y permite nombrar al conjunto de creencias de alguien o de un grupo. También hace referencia a la confianza o al buen concepto que se tiene de alguien o de algo (por ejemplo: “Tengo fe en que ganaremos el partido”).

FeLa fe, por otra parte, es la aseveración de que algo es cierto o el documento que certifica la veracidad de algo (“El escribano dio fe del acto”).

Entre los factores que intervienen en la fe, aparecen la razón, la moral y las emociones. La fuerza racional surge cuando la fe nace de un postulado y se la combina con evidencias del pasado. La fuerza moral, en cambio, interviene en aquella fe que surge por algún tipo de temor a ser castigado o por el deseo de obtener una recompensa prometida. Por último, la fuerza emocional hace referencia a la fe que nace de un deseo y que aporta a la autoestima y dignidad de una persona.

La fe suele ser la base de las religiones, ya que los creyentes depositan su confianza en una serie de postulados que les son dados.

El concepto de fe puede utilizarse en combinaciones con otras palabras: la buena fe se refiere a la rectitud, a la honradez y al comportamiento honesto; la mala fe, en cambio, incluye malicia y alevosía. También puede mencionarse a la fe de erratas, que es una lista de errores que publican los libros o los medios de comunicación con una enmienda que el lector debe tener en cuenta.