La razón social es la denominación por la cual se conoce colectivamente a una empresa. Se trata de un nombre oficial y legal que aparece en la documentación que permitió constituir a la persona jurídica en cuestión.
Por ejemplo: “Hermanos Gómez y Ripoldi S.R.L. es la razón social de la empresa que elabora los chocolates Golorico”, “Por favor, averigua cuál es la razón social de la compañía para enviarle una carta documento”, “Vamos a cambiar la razón social, pero no la marca comercial”.
Para entender mejor el concepto, podemos comparar el nombre de una persona con el nombre de una empresa. El nombre es un atributo de la personalidad que, a los seres humanos, nos distingue del resto y nos da una identidad.
Así, una persona física tiene un nombre (por ejemplo, “Pedro Domínguez”), que le es propio y que aparece en su documento nacional de identidad. En el caso de las personas jurídicas (también conocidas como personas morales), pueden contar con un nombre de fantasía (como “Alfajores Cacho”) y una razón social (“Alfacacho S.A.”).
El nombre de fantasía o marca es el que permite identificar a la empresa en el mercado. Se trata del nombre que, por lo general, conocen los consumidores. En cambio, la razón social se utiliza a nivel formal, administrativo y jurídico.
De esta forma, la razón social se emplea a la hora de completar un documento (como el recibo de sueldo que se le entrega a un empleado o la emisión de un cheque bancario) o de participar en un proceso legal. En este sentido, y siguiendo el ejemplo anterior, un juicio se le realizaría a “Alfacacho S.A.”, y no a “Alfajores Cacho”, ya que la denominación que importa a nivel judicial o administrativo es la razón social.