El término solución, del latín solutĭo, tiene dos grandes usos. Por un lado, se trata de la acción y efecto de resolver una dificultad o una duda. Por el otro, solución es la acción y efecto de disolver.
En el primer caso, la solución supone la satisfacción de una inquietud o la razón con que se destraba un problema. En el campo de la literatura, el teatro o el cine, la solución es el desenlace o la finalización del argumento, que suele resolver cualquier incógnita que pudiera tener el espectador de acuerdo a la trama.
Solucionar algo, por lo tanto, es resolverlo o darlo por terminado. Por ejemplo: “Mi casa tiene goteras: tengo que encontrar una solución o se va a inundar”, “No te preocupes, vamos a pensar juntos una solución para tus problemas”, “No tengo trabajo y mañana me rematan la casa: necesito una solución urgente”.
Para la matemática, la solución son los valores posibles de las incógnitas de una ecuación. También se trata de la función que verifica una ecuación diferencial: “Si 2+x=5, la solución de la ecuación es 3 ya que 2+3=5”.
En el ámbito de la química, una solución o disolución es una mezcla homogénea de dos o más sustancias. La sustancia que suele estar en menor cantidad y que se disuelve en la mezcla se conoce como soluto; la sustancia donde se disuelve el soluto, se denomina solvente.
La relación entre la cantidad de soluto y la cantidad de solvente recibe el nombre de concentración de la solución. Cabe destacar que las propiedades químicas de los componentes de las sustancias no se alteran en una solución. Sin embargo, las propiedades físicas de la solución difieren a las propiedades físicas del solvente puro.
- Definiciones relacionadas:
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- Definición de solubilidad
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