Definición de vehemencia

El término latino vehementĭa llegó al castellano como vehemencia. Este concepto alude a la propiedad de vehemente: que posee mucha energía, pujanza, ímpetu o ardor. Por ejemplo: “El joven defendió con vehemencia a su padre, cansado de las acusaciones”, “El volante chileno impactó el balón con vehemencia y anotó el tercer gol de su equipo”, “Necesito un gerente que difunda con vehemencia los valores de esta empresa entre los empleados”.

Vehemencia

La vehemencia puede aparecer en distintos ámbitos. Una persona puede hablar con vehemencia, utilizando un tono de voz elevado o gritando con la intención de recalcar sus ideas o de imponerse a los demás en una discusión. Supongamos que un hombre está enojado con su hijo de 13 años porque lo encontró fumando pese a que le había prohibido tal acción, explicándole los daños que genera dicho hábito. El padre, con vehemencia, reprueba el comportamiento del niño, le detalla todas las consecuencias negativas que fumar puede traer para su salud y lo castiga impidiéndole utilizar su consola de videojuegos por un mes.

Cuando hablamos de vehemencia en el contexto de la oratoria, se trata de un rasgo que nos permite imprimir en nuestras palabras una dosis de pasión fuera de lo común, gracias a la cual podemos hacerlas llegar a los interlocutores con más intensidad. Un discurso vehemente puede quedar grabado para siempre en la memoria de la audiencia, influir en la gente al punto de cambiar sus vidas, de llevarlos a tomar decisiones que antes creyeran impracticables.

Esta fuerza, este fuego que caracteriza la vehemencia es importante en todos los ámbitos e la vida; es uno de los dos extremos de la energía con la que nos movemos, siendo el otro la calma absoluta, la falta de motivación. Claro que si todas las personas habláramos y actuáramos siempre de este modo ya no tendría ningún impacto en nadie, y por eso es necesario que sean unos pocos los que ayuden a articular los grupos con estos picos de tensión a la hora de expresarse.

VehemenciaLa vehemencia también puede ser un acto que se lleva a cabo sin reflexión previa. En este caso, la noción se vincula al accionar impulsivo o impetuoso. Una mujer que ve a un niño ahogándose en el río puede arrojarse al agua para tratar de salvarlo, sin pensar en la fuerza de la corriente ni en los riesgos para su propia vida. En un caso como tal, esta persona estaría actuando con vehemencia ante una situación desesperante.

En medio de una emergencia, es muchas veces necesario que nos dejemos llevar por los impulsos y que actuemos sin reflexionar, ya que por lo general el tiempo para tomar decisiones es muy escaso. Además, cuando procedemos con vehemencia en medio de una situación de vida o muerte solemos tener más fuerza y destreza de lo normal, por lo cual nos volvemos capaces de realizar acciones que superan nuestras propias habilidades.

Otra posibilidad es que la vehemencia se haga presente en la fuerza física de un movimiento o de una acción. Golpear un clavo con vehemencia implica aplicar mucha fuerza en cada golpe.

Cabe señalar que este término no suele formar parte del habla cotidiana, al menos no en la mayoría los ámbitos. Si bien hay quienes lo usan en sus conversaciones, es mucho más común encontrarlo en el lenguaje escrito. Por ejemplo, no es normal describir una acción tan trivial como martillar un clavo recurriendo a esta palabra para indicar la fuerza de los golpes, a menos que el emisor intente hacer referencia al estado emocional de la persona, a situaciones de fondo que influyan en su humor.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2015. Actualizado: 2016.
Definicion.de: Definición de vehemencia (http://definicion.de/vehemencia/)