Una ventana (del latín ventus) es una abertura que se deja en una pared para permitir el ingreso de luz y la ventilación. Las ventanas se encuentran a una altura más o menos elevada del suelo y suelen presentar un vidrio para que, cuando estén cerradas, no pueda ingresar nada del exterior.
Por lo general, las ventanas cuentan con persianas, que son unas pequeñas tablas fijas o movibles que posibilitan graduar el ingreso de luz a la habitación. La ventana pueda estar cerrada (es decir, con el vidrio de manera tal que no ingrese aire desde el exterior), pero con la persiana levantada para que entre luz. También puede darse la situación inversa, con una ventana abierta y la persiana baja (para que ingrese algo de aire, pero no luz).
La ventana también puede presentar cortinas en la parte interna de la habitación, que son telas que permiten aislar la luz o proteger la intimidad de quienes se encuentran dentro de la casa.
Por otra parte, se denomina ventana a cada uno de los orificios de la nariz, mientras que se conoce como ventana oval a una membrana del oído.
Por último, una ventana es el área visual de un interfaz de usuario en una computadora, que presenta un espacio delimitado con contenidos que pueden manejarse de forma independiente respecto a los del resto de la pantalla. Este uso del concepto se popularizó a partir del sistema operativo Windows (“Ventanas”), un software desarrollado por la empresa estadounidense Microsoft cuya principal innovación fue la inclusión de ventanas para la administración de archivos.