Del ruso tsar y con origen en el latín caesar (por Julio César), zar es el título que se otorgaba al emperador de Rusia y al soberano de Bulgaria y de Serbia. Su forma femenina es zarina. Es importante destacar que este título nobiliario no supone un rango imperial, sino que se trata del equivalente a la voz eslava krol (“rey”).
Además de zarina, otros términos vinculados a zar son zarévich (el heredero al trono), zesarevna (la esposa del zarévich) y zarevna (la hija o nieta del zar).
El tipo de gobierno desarrollado por los zares se denominaba zarismo. El zar era autócrata y ejercía tanto el poder político como el poder económico. Además se consideraba protector de la Iglesia Ortodoxa Rusa, lo que implica que también contaba con el poder religioso.
Iván IV (o Iván el Terrible) fue el primer monarca ruso en adoptar el título de zar en 1547. A partir de Pedro I (1721), comenzó a utilizarse oficialmente el título de emperador, aunque la forma de zar siguió siendo popular.
El último zar ruso fue Nicolás II, quien abdicó en 1917 y puso fin a la dinastía Romanov tras la revolución bolchevique. Este zar se embarcó en una guerra con Japón, lideró a Rusia en la Primera Guerra Mundial y contribuyó a la popularidad de Rasputín.
En la actualidad, el concepto de zar se utiliza de manera simbólica o metafórica para hacer mención a las personas que tienen gran poder en un determinado sector social. Por ejemplo: “Bill Gates es el zar de los sistemas operativos”, “Carlos Slim sigue incrementando su fortuna y reforzando su posición como el zar de las telecomunicaciones mexicanas”.