Definición de alquiler

El concepto de alquiler deriva del árabe hispánico alkirá o alkirí, que a su vez proviene del árabe clásico kira’. El término se utiliza para dar nombre a la acción y efecto de alquilar, y al precio al que se alquila algo.

Alquiler

El verbo alquilar, por su parte, consiste en pagar una suma convenida entre las partes para hacer uso de un inmueble o mueble durante un determinado periodo de tiempo, aunque lamentablemente es también posible que se otorgue a un animal en alquiler, como si de una cosa se tratara. Esta práctica suele estar regida por un contrato de arrendamiento, que impone derechos y obligaciones a ambas partes.

En su sentido más básico, el contrato de alquiler o arrendamiento obliga al arrendador (o locador) a transferir de forma temporal el uso de un mueble o inmueble al arrendatario (o locatario), quien se obliga a pagar un cierto precio por ese uso.

Este precio puede ser abonado de manera periódica (por ejemplo, mensual), con lo que se constituye como una renta. Otra alternativa es que el precio sea abonado de una única vez, ya sea al comienzo o al final del alquiler.

También es posible que el precio no se pague en dinero, sino en especies. Esta modalidad es común cuando lo que se alquila es un campo o una finca, y el arrendatario paga con los cultivos o productos que obtiene a partir de la explotación de la cosa arrendada.

El arrendador está en condiciones de exigir la finalización del contrato ante la falta de pago del alquiler, el uso de la cosa arrendada en contravención al convenido o los daños graves que el arrendatario pudiera causar a lo arrendado.

En algunos países es muy común la solicitud de préstamos al banco para embarcarse en la compra de una casa, y esta costumbre ha disminuido notablemente en los últimos años dados los diferentes problemas económicos que se asocian con la ya conocida crisis mundial. Muchas personas planeaban sus vidas en torno a esta práctica, a través de la cual podían hacerse con una vivienda y uno o más coches en cuanto se independizaran de sus padres, con la comodidad de pagar por sus posesiones a lo largo de varias décadas. Toda la felicidad y la soltura que en algún momento puede haber significado este estilo de vida se ha convertido en una tortura que ha llevado a algunos al suicidio ante la imposibilidad de saldar sus deudas.

Opuesta a la situación de este sector de la población se encuentra la de aquéllos que dependen de un alquiler para disponer de una vivienda o parte de ella, en el caso de quien renta una habitación. Por mucho tiempo se ha mirado con mal ojo a estas personas, señalando que no se preocupan por construirse un futuro, y comparando el pago de un alquiler con el desperdicio del dinero. Sin embargo, al día de hoy resulta más precavido quien se conforma con un techo, aunque no sea propio, e intenta disfrutar de su vida que aquéllos que en el afán de establecerse definitivamente en un sitio arriesgan su salud física y mental para someterse al pago de una hipoteca.

Además de casas y coches, otros de los productos que comúnmente se encuentran en alquiler son las películas y los videojuegos. En ambos casos, su popularidad descendió considerablemente desde que la piratería se masificó y se volvió accesible a todo el mundo, sea a través de descargas ilegales por Internet o de ventas en la vía pública. Fuera del porcentaje de pérdidas que generan los robos a las industrias cinematográfica y lúdica, la renta legal tampoco representa una fuente importante de ganancia, sino de promoción.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2009. Actualizado: 2009.
Definicion.de: Definición de alquiler (https://definicion.de/alquiler/)