Definición de

Certificación energética

Escala de eficiencia energética

Un edificio con certificación energética clase A contribuye al desarrollo sostenible.

La certificación energética es un registro que informa sobre el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono de un inmueble. Se trata de un documento técnico que sirve como indicador de la eficiencia energética de la edificación.

Este certificado es obligatorio en muchos países a la hora de alquilar o vender una vivienda. El técnico certificador, luego de llevar a cabo la inspección técnica correspondiente, realiza la evaluación energética y otorga una calificación que va de la A (eficiencia más alta) a la G (la menor eficiencia). El informe incluye también la identificación de la construcción, una descripción de las características vinculadas al uso de energía y una serie de indicaciones para mejorar la nota y subir de categoría.

Si tienes poco tiempo, revisa el índice o el resumen con los puntos clave.

Qué es la certificación energética

La certificación energética, como ya señalamos, constituye un documento que presenta información objetiva sobre la energía que consume y las emisiones de CO2 de un edificio. El concepto de certificación alude a que el profesional (un arquitecto, un ingeniero energético u otro especialista) que realiza el análisis plasma los resultados y sus conclusiones en el informe, el cual firma haciéndose responsable de la evaluación.

La finalidad de este instrumento es determinar y comunicar qué tan eficiente es la construcción en materia de energía. Por eso mide tanto su consumo anual como sus emisiones contaminantes, basándose en el uso de calefacción, refrigeración y agua caliente y en el tipo de ventilación.

La obligatoriedad de esta certificación de edificios depende de la normativa energética vigente en cada región. Si nos centramos en la Unión Europea, la mayoría de los Estados miembros exigen el certificado para llevar a cabo operaciones inmobiliarias.

Lo habitual es que el propietario del inmueble tenga que asumir la contratación del técnico y el pago del servicio. Así, antes de la firma del contrato, debe exhibir el documento ante el inquilino o comprador.

La validez de la certificación suele extenderse por diez años, con excepción de la calificación G, que en algunas naciones se limita a cinco años para incentivar una actualización más pronta. En caso de llevarse a cabo una reforma energética que permita incrementar la eficiencia, es posible lograr una modificación de la calificación.

El documento incluye las referencias catastrales de la construcción y el detalle de sus características energéticas, como sus equipos de aire acondicionado, el modelo de caldera y el sistema de climatización. El técnico, además, menciona propuestas de mejora según lo observado, que pueden ir desde la sugerencia de instalar paneles solares e iluminación LED hasta propuestas de aislamiento térmico.

Las conclusiones de la evaluación se resumen en la etiqueta energética que refleja la nota obtenida. El puntaje consta de una letra, a su vez asociada a un color para facilitar la comprensión del resultado.

Paneles solares

El uso de energía renovable suele ayudar a mejorar la calificación de la certificación energética.

Escala de calificación

La certificación energética contempla siete calificaciones, que se representan con letras y un código de colores: A (verde oscuro), B (verde claro), C (verde amarillento), D (amarillo), E (naranja claro), F (naranja oscuro) y G (rojo). La puntuación depende del resultado de cálculos que están estandarizados y se encuentran regulados por las normas en vigencia.

Estos son los niveles, con los valores que habitualmente se toman como referencia, aunque puede haber diferencias según cada normativa:

  • Clasificación A: La eficiencia más alta, con un consumo energético que es al menos un 70% inferior a la media.
  • Clasificación B: Eficiencia elevada y consumo de entre un 70% y un 50% menos que el promedio.
  • Clasificación C: Eficiencia aceptable. El consumo es entre un 50% y un 25% inferior a la media.
  • Clasificación D: Nivel medio con consumo promedio.
  • Clasificación E: Eficiencia reducida, la vivienda consume hasta un 25% más que el promedio.
  • Clasificación F: Eficiencia muy reducida y consumo de entre un 25% y un 50% mayor que la media.
  • Clasificación G: La eficiencia más baja, con un consumo por encima del 50% respecto a la media.

Es importante considerar que los cálculos no se realizan de acuerdo al consumo real de las personas, sino que se considera el comportamiento teórico de la edificación en condiciones de ocupación normales. Los indicadores que se toman son el consumo anual de energía primaria no renovable (la cantidad de energía que el edificio requiere de la red de gas natural, electricidad y/o combustibles fósiles para su funcionamiento) y las emisiones anuales de dióxido de carbono (estimando la huella de carbono, tanto directa como indirecta, que produce ese consumo energético).

La calificación en sí misma se hace recurriendo a un software. Al sistema se le cargan datos como la zona climática, las instalaciones, la envolvente térmica y la orientación y sombras de la construcción. Una vez hechos los cálculos teóricos de consumo y emisiones, se establece una comparación con un edificio de referencia (un modelo ideal) y se define la nota en virtud del índice de proporción (que relaciona el indicador del edificio real con el indicador del edificio de referencia).

Informe de la gestión de energía de un inmueble

En muchos países, la certificación energética es un certificado obligatorio para realizar operaciones en el mercado inmobiliario.

Utilidad de la certificación energética

Como ya indicamos, el certificado energético es un requisito legal ineludible en muchos países para alquilar o realizar la compraventa de un inmueble. No obstante, trascendiendo esa obligatoriedad, se trata de un instrumento de utilidad por varios motivos.

La certificación energética ayuda a prever el gasto en electricidad y gas de una vivienda, con lo cual aporta un dato a considerar antes de una mudanza. Una propiedad con calificación A demanda menos dinero para su climatización gracias a su eficiencia.

Simultáneamente, una buena calificación energética puede contribuir a incrementar el valor inmobiliario. Por otro lado, hay gobiernos que conceden beneficios tributarios a las casas más eficientes a nivel energético.

Por último, no se puede dejar de mencionar la ventaja que un edificio eficiente supone para el medio ambiente. Esto se debe a que minimiza el consumo de energía procedente de fuentes no renovables, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.

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Cómo citar este artículo Julián Pérez PortoPublicado por Julián Pérez Porto, el 11 de junio de 2026. Certificación energética - Qué es, utilidad, definición y concepto. Disponible en https://definicion.de/certificacion-energetica/
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