Definición de desconfianza

La idea de desconfianza alude a la ausencia de confianza: la seguridad en uno mismo; el vigor para actuar; la esperanza que se deposita en algo o alguien; o la familiaridad en el trato. Se puede desconfiar, por lo tanto, de personas, situaciones, objetos, etc.

Desconfianza

Por ejemplo: “Ese hombre me genera desconfianza, no lo pierdas de vista”, “Para que una pareja funcione, no puede haber desconfianza”, “La escalera, ¿es segura? Me produce desconfianza ya que la veo algo inestable…”.

Puede decirse que la desconfianza es una previsión o una anticipación de una conducta o de un hecho futuro. La persona que desconfía intuye que algo sucederá de una determinada forma: por eso, de acuerdo a esa creencia, no le otorga su confianza. La desconfianza también puede surgir a partir de una cierta interpretación de sucesos pasados o del presente.

En una relación de pareja, la desconfianza es probablemente el mayor enemigo. Si no podemos estar alejados de la otra persona por miedo a que nos engañe con otra o nos perjudique de cualquier otra forma, entonces tenemos un grave problema que podemos solucionar por tres caminos bien definidos: hablando de esta inseguridad con el otro, para intentar resolverla juntos y disipar cualquier duda acerca de su comportamiento; proponiéndonos superar la desconfianza por nuestra cuenta, analizando friamente los miedos hasta descubrir que son infundados; dejando a la otra persona para evitar que de esto surja un problema mayor.

Supongamos que un joven planea comprar un automóvil usado. Luego de leer un aviso, se reúne con un hombre que desea vender su vehículo. El vendedor le asegura que el auto funciona a la perfección; sin embargo, el interesado tiene desconfianza. Advierte contradicciones en el discurso del vendedor, le resulta extraño un determinado ruido que hace el motor y sospecha que la documentación fue adulterada. El joven, en definitiva, considera que, si compra el auto, podría llevarse una decepción. Por eso, ante la desconfianza, desiste de concretar la operación.

Tomemos el caso de un empresario que, ante determinados acontecimientos que tienen lugar en su compañía, empieza a desconfiar de su socio. Esa desconfianza lo lleva a revisar documentos y a analizar todas las acciones realizadas por su socio durante la jornada laboral.

DesconfianzaEl concepto de desconfianza es bastante particular: para que una persona llegue a sentirse de este modo es necesario que le haya ocurrido algo antes, que haya vivido un gran decepción o una situación que la haya vuelto más consciente de los potenciales errores, defectos o acciones negativas que puede encontrar en el mundo exterior.

A diferencia de la astucia o la intuición, la desconfianza no surge de una habilidad innata para obtener beneficios o distinguir las buenas oportunidades de los timos, por ejemplo, sino de malas experiencias que hayan dejado una marca imborrable. Esto no significa que todos los individuos desconfiados sean conscientes del origen de su actitud frente a las cosas o personas desconocidas; por el contrario, la mayoría simplemente asume que se trata de un rasgo de su personalidad, tan espontáneo como cualquier otro.

Es posible debatir el vínculo que existe entre la desconfianza y los sucesos del pasado que supuestamente la despiertan, pero también hay muchas personas que lo detectan e intentan reparar el daño que les causaron para volverse más confiados, para moverse por el mundo con más tranquilidad.

Hasta cierto punto, sentir un poco de desconfianza ante lo desconocido puede resultar útil, ya que el ser humano puede ser engañoso y manipulador si se lo propone; lo ideal, de todos modos, es encontrar ese punto medio en el cual esta sensación no nos bloquee, sino que nos permita detectar las mentiras antes de que nos generen un perjuicio.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2017. Actualizado: 2018.
Definicion.de: Definición de desconfianza (https://definicion.de/desconfianza/)

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