Definición de saber

Saber es un verbo cuyo origen etimológico remite al latín sapĕre. La acción refiere a anoticiarse o adquirir conocimiento de algo. Por ejemplo: “Me gustaría saber qué ocurrió con la tarta que había dejado sobre la mesa y ahora no está…”, “Al saber que los Rolling Stones se presentarían en mi ciudad, comencé a ahorrar dinero para comprar la entrada y asistir al concierto”, “¿Sigues sin saber dónde está Mariano? Voy a llamar a su madre a ver qué me dice”.

Saber

El concepto también suele usarse como sinónimo de conocimiento o sabiduría. En este caso, saber es un sustantivo: “En el curso adquirí el saber necesario para trabajar como plomero”, “El científico hizo gala de sus saberes sobre física cuántica en la disertación que ofreció anoche”, “Te sugiero seguir leyendo y estudiando: el saber no ocupa lugar”.

El saber, en este sentido, está constituido por la información que una persona adquiere, procesa y asimila a través del estudio o de la experiencia. Los saberes resultan indispensables para el desarrollo de cualquier actividad.

Supongamos que un estudiante debe escribir una monografía sobre Jorge Luis Borges. Para estar en condiciones de realizar esta tarea, deberá investigar sobre el escritor argentino. Así accederá a información sobre su biografía, sus libros, etc. El saber adquirido durante la investigación le permitirá, finalmente, escribir la monografía en cuestión. Estos saberes, por otra parte, quedarán “almacenados” en la memoria del estudiante y formarán parte de su bagaje intelectual o cultural.

Un hombre que lleva cuatro años cultivando zanahorias, por otra parte, contará con un cierto saber a partir de su experiencia en los años previos. Este conocimiento le permitirá ir perfeccionando progresivamente su método de acuerdo a los resultados anteriores.

El saber filosófico

SaberSe conoce con el nombre de saber filosófico (o filosofía) a la reflexión sobre la vida, el mundo, el ser humano y el saber mismo. Veamos a continuación algunas de sus características fundamentales:

* es integrador: la etimología del término filosofía nos muestra que está compuesto por los términos “amor” y “sabiduría”, por lo cual es un saber que aspira a conocerlo todo, o bien un deseo de saber. La razón por la cual la filosofía no se define como un tipo de conocimiento sino como un saber reside precisamente en que no se limita a “conocer”, entendido como “explicar”, ni a “comprender” lo que existe, lo que puede ver a su alrededor (algo que sí pretenden las ciencias), sino que debe apuntar a lo que aún no hemos visto, a nuestros objetivos con respecto a la vida del ser humano;

* es racional: además de buscar dar un sentido a la totalidad de las experiencias de las personas, la filosofía es un saber que surge como resultado de usar la razón. En otras palabras, no se considera una serie de conocimientos que hayamos recibido por parte de una deidad o de una cualidad exclusiva de algunos seres humanos, sino que todos podemos acceder a ella siempre que estemos dispuestos a pensar por nosotros mismos y a argumentar (en otras palabras, a razonar);

* es radical y último: el hecho de que la filosofía sea un saber de la totalidad no significa que analice todas las experiencias de forma individual para encontrar su sentido, ya que esto resultaría impracticable y tampoco aportaría una visión global de las experiencias humanas, objetivo que sólo es posible alcanzar hallando el principio de dicha totalidad, el fundamento último de la realidad. En otras palabras, la filosofía se enfoca en el origen de los problemas para poder encontrarles una explicación a través de una reconstrucción que comienza en sus raíces. Cuando no existen principios últimos, la filosofía se autojustifica o bien se autoniega.

  • Compartir  

Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2014. Actualizado: 2016.
Definicion.de: Definición de saber (https://definicion.de/saber/)

Definiciones Relacionadas