Del latín aprīcus, un abrigo es una defensa contra el frío. Permite nombrar a la cosa que abriga y al lugar defendido de los vientos. En su uso más usual, la palabra se utiliza para nombrar a la prenda de vestir que se pone sobre las demás y sirve para abrigar.
Por otra parte, dar abrigo es brindar auxilio, protección o amparo a alguien. Por ejemplo: “Cuando me echaron de mi casa, mi mejor amigo me dio abrigo”, “¿Podrías darme abrigo esta noche?”.
En cuanto al abrigo como prenda de vestir, suele ser largo y tapar hasta debajo de las caderas. Por lo general, se abrocha al frente con botones o con un cinturón. Tiene mangas largas y, en ocasiones, capucha. Los abrigos, como un tapado, un sobretodo, una campera o un gabán, pueden ser fabricados con distintos materiales (como pieles o cuero). Hay abrigos para hombre, abrigos para mujer y abrigos unisex.
La historia del abrigo no sólo está vinculada a la protección del clima. El abrigo también permitía establecer una cierta posición social y marcar diferencias con el resto de los ciudadanos. Por ejemplo, los ciudadanos libres de la antigua Roma utilizaban una toga para diferenciarse de los esclavos, mientras que los nobles de la Edad media usaban una hopalanda (una especie de bata).
A principios del siglo XIX, la levita sería el abrigo por excelencia de la clase alta. Ya en el siglo XX, los abrigos de piel pasaron a ser un símbolo de status social, utilizados principalmente por las mujeres.
- Definiciones relacionadas:
- Definición de imprescindible
Definición siguiente >> |
Definición.de