Definición de astucia

Del latín astutia, astucia es la cualidad de astuto. Alguien astuto es una persona hábil para engañar o para evitar un engaño, o que tiene capacidad para lograr un fin de manera artificiosa. La astucia también puede ser un artificio o un ardid.

Astucia

Por ejemplo: “El diputado mostró su astucia para no responder las preguntas más complejas que le formularon los periodistas”, “A Don Jacinto intentaron estafarlo, pero tuvo la astucia necesaria para descubrir la mentira a tiempo”, “La astucia del capitán para recuperar balones en el último cuarto del partido fue decisiva en el resultado”.

La astucia no suele asociarse de manera directa a la inteligencia o a la formación académica, sino que se entiende como la habilidad de una persona para actuar de una cierta forma. Quien es astuto puede advertir cuando está a punto de ser víctima de una trampa o puede él mismo desarrollar un ardid para engañar a otros.

Dos personas tocan a la puerta en la casa de una mujer y le comunican que son trabajadores de la empresa de electricidad y seguidamente le piden que les permita pasar a revisar la instalación. La mujer, astuta, les informa que llamará a la compañía para confirmar lo que dicen. Ante esta respuesta, los supuestos operarios se marchan: eran ladrones que pretendían engañar a la dueña de casa.

La astucia también puede aparecer en un deportista que sabe interpretar las jugadas o el desarrollo de los partidos para anticiparse a los competidores. Un delantero de fútbol que siempre logra ubicarse en la posición apropiada del campo para capturar los rebotes en el área rival y marcar goles es un jugador astuto.

AstuciaEl concepto de la astucia está muy presente en el habla cotidiana, en situaciones que ocurren todos los días, pero también en la literatura, como lo prueba la inmensa cantidad de frases célebres y citas de autores de todos los tiempos; veamos algunas de ellas a continuación: “Jamás persona alguna de humilde estado ha ganado gran poder sólo por medio de la fuerza, pero sí sólo con la astucia”, Niccolo Maquiavelo; “La gran astucia de los unos consiste a menudo en la estupidez de los otros”, Hugues-Bernard Maret; “La astucia es a menudo molesta como una lámpara en un dormitorio”, Ludwig Börne.

En el lenguaje popular, los gatos suelen ser asociados a la astucia, probablemente por lo atentos que parecen estar siempre a todos los fenómenos que los rodean, como si quisieran adelantarse a cualquier imprevisto para que la sorpresa no los deje mal parados y puedan reaccionar con una buena decisión.

La astucia se basa, precisamente, en un gran conocimiento del entorno; sin embargo, esto no quiere decir que se pueda adquirir a nivel consciente, ya que, como se comenta en párrafos anteriores, las personas nacen astutas. Para detectar una mentira o un intento de timo es necesario tener una cierta experiencia en el trato con los demás, saber identificar ciertos gestos e inflexiones de la voz, por ejemplo, que suelen usar los seres humanos cuando no son sinceros.

Todos tenemos la posibilidad de aprender a agudizar nuestros sentidos para reducir las probabilidades de caer en una trampa, pero la astucia es parte de la personalidad, por lo que condiciona a quienes la poseen a estudiar constantemente a los demás, aunque no sean conscientes de ello.

Cuando la astucia se aprovecha para causar un daño a otra persona, es posible considerarla un sinónimo de malicia, picardía, perversidad o maldad. Así como ocurre con la inteligencia, se trata de un potencial que puede ser usado con cualquier fin, tanto altruista como egoísta, constructivo o destructivo.

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