El término cociente, cuyo origen se remonta al vocablo latino quotĭens (de quot, “cuantos”), tiene dos grandes usos. En la matemática, se conoce como cociente al resultado obtenido al dividir una cantidad por otra. En este sentido el cociente expresa cuántas veces está contenido el divisor en el dividendo.
La división entre 8 y 4, por ejemplo, da como resultado 2 (8/4= 2). En esta operación, 8 es el dividendo, 4 es el divisor y 2 es el cociente. Al multiplicar el divisor y el cociente, volvemos a obtener el dividendo (4×2= 8), siempre que el resto sea 0. En caso que el resto no sea 0, habrá que sumarlo al resultado de la multiplicación entre el divisor y el cociente para llegar al dividendo.
La otra aceptación de la palabra cociente está vinculada al cociente intelectual, también denominado coeficiente intelectual. Se trata de un número que surge a partir de la realización de un test de inteligencia para medir la habilidad cognitiva de una persona y compararla con los otros integrantes de su grupo de edad.
El resultado del cociente intelectual se abrevia como CI o IQ, de acuerdo a la sigla de intelligence quotient. El estándar señala que el CI medio o normal de un grupo de edad es 100. Las personas que tienen un CI superior (como 110 o 112), se encuentran por encima de la media. En cambio, si el resultado es inferior a 100 (96, 94), el individuo es menos inteligente que la media, al menos en cuanto a los aspectos cuantificables del test.
La persona cuyo CI se encuentra por encima del 98% de la población es considerada como superdotada y goza de una inteligencia superior que excede los parámetros normales.