
La transferencia de derechos inalienables no es válida a nivel jurídico.
Inalienable es aquello que no puede transmitirse, transferirse o enajenarse. El término proviene de un vocablo latino que hace referencia a algo cuyo dominio no se puede pasar de un individuo a otro.
En este marco, los derechos inalienables son aquellos considerados fundamentales: no pueden ser legítimamente negados a una persona. Por eso, ningún gobierno o autoridad tiene competencia para privar a un individuo de su titularidad de manera legítima, debido a que forman parte de la esencia del ser humano.
Temas
ResumenLo inalienable es inherente a la persona
Los derechos inalienables, por otra parte, son irrenunciables. Ningún sujeto puede desprenderse de ellos, ni siquiera por propia voluntad. Por ejemplo: no existe la esclavitud voluntaria. Una persona no puede renunciar a su libertad y someterse de forma voluntaria a los mandatos de otro ser humano.
Otro de los derechos humanos inalienables es la igualdad. Cabe mencionar que este derecho es considerado fundamental para el desarrollo normal de un individuo y forma parte de la base ética y moral que resguarda la dignidad de las personas.
Puede decirse que los derechos inalienables son inherentes al individuo por el solo hecho de pertenecer a la especie humana. Esto significa que la forma en la que se adquieren es involuntaria. Desde el momento en el que un individuo nace, ya los posee y no puede desprenderse de ellos hasta el día de su muerte. Y no existe orden jurídico posible o castigo que pueda privarlo de su titularidad. No obstante, es posible suspender o restringir temporalmente el ejercicio de algunos derechos en determinadas circunstancias, como sucede a través de ciertas sanciones penales o durante estados de excepción.

Los derechos inalienables son fundamentales para preservar la dignidad humana.
Características de los derechos humanos
Suele decirse que los derechos humanos son irrenunciables, irrevocables e intransferibles. Por lo tanto, son derechos inalienables, los cuales se encuentran protegidos por diversos instrumentos internacionales.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), que fue adoptada por las Naciones Unidas en 1948, recoge los derechos fundamentales de los seres humanos. El conjunto formado por esta declaración y los pactos internacionales acordados por los países recibe el nombre de Carta Internacional de los Derechos Humanos.
Lo habitual es que se mencione como uno de los pioneros en postular estas ideas a John Locke, un pensador inglés del siglo XVII. Locke se refirió a los derechos naturales de todas las personas y afirmó que estos no dependían de la decisión del poder político.
Esta característica de los derechos humanos establece una relación estrecha entre los derechos individuales y los derechos sociales. Así, adquieren igual relevancia el derecho a la libertad en todos sus aspectos (en cuanto a la opinión, al pensamiento y a la religión, por ejemplo) y el derecho al trabajo en todo su significado (a condiciones laborales equitativas, a la seguridad social, etc.).

La libertad de expresión forma parte de los derechos inalienables de las personas.
Qué ocurre con las otras especies
En las últimas décadas, el trabajo de diversos especialistas llevó a muchas personas a plantearse si estos derechos son exclusivos de nuestra especie o si deberían extenderse a otros animales o seres sintientes. De este modo, diferentes grupos defensores de los derechos de los animales manifiestan la urgencia del cese de su explotación en pos de proteger sus derechos. Surgen entonces una serie de planteos que pueden contemplarse desde el orden jurídico.
Así como hace varias décadas se elaboraron leyes para favorecer a las clases más perjudicadas de la población humana, hay quienes afirman que correspondería hacer lo mismo con aquellos animales que son utilizados para beneficio del ser humano, con ejemplares privados de su libertad e incluso de la vida para satisfacer necesidades que podrían cubrirse de otro modo.
Los animalistas manifiestan que, si las personas tienen la capacidad de reconocer la inalienabilidad de estos derechos en los seres humanos, correspondería que lo hicieran también en aquellos que tienen una forma de sentir y de experimentar la vida similar a la de nuestra especie.
Ejemplos de derechos inalienables
A continuación, vamos a repasar distintos ejemplos de derechos que son inalienables. Debe considerarse, sin embargo, que la inalienabilidad depende de cada ordenamiento jurídico.
El derecho a la vida suele ser mencionado como ejemplo de derecho inalienable. Aparece reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, por mencionar dos casos. Este reconocimiento implica que ninguna persona puede ser privada de la vida de forma arbitraria y que el Estado debe adoptar las medidas necesarias para protegerla.
En este punto es importante realizar una aclaración. Que el derecho a la vida sea inalienable no supone que toda privación de la vida constituya necesariamente una violación jurídica del derecho. En países como Estados Unidos y China, donde se mantiene la pena de muerte, la aplicación de esta pena se encuentra sujeta a las condiciones y los procedimientos que establecen sus respectivas legislaciones.
Otro ejemplo de derecho inalienable es el derecho a la igualdad, que consiste en que todas las personas gocen de igual protección ante la ley. Por lo tanto, nadie puede sufrir una discriminación arbitraria basada en características personales. Sin embargo, en ciertas situaciones, se pueden establecer diferencias de trato por razones legítimas y objetivas.
