Del latín locālis, el adjetivo local se refiere a aquello perteneciente o relativo a un lugar, territorio, comarca o país. También puede referirse a lo municipal o provincial como algo opuesto a lo nacional (“La administración local ha solicitado más fondos al gobierno nacional”) y a lo que sólo afecta a una parte del cuerpo (“La operación requiere de anestesia local”).
La administración local, por ejemplo es un tipo de administración territorial que tiene competencias acotadas a una cierta región. La administración municipal actúa sobre un municipio, mientras que la administración comunal se encarga de la gestión de una comuna.
Por otra parte, un local es un sitio cerrado y cubierto. En países como Argentina, se utiliza el término local para nombrar al espacio físico donde se instala un comercio que ofrece productos o servicios al público: “Mi tía ha instalado un local de ropa en el centro”, “Jorge tuvo que cerrar el negocio ya que le aumentaron el alquiler del local”, “Este local es muy pequeño, no servirá para nuestro emprendimiento”.
Una localidad es una división administrativa y territorial. Se trata de una división pequeña que, en la estructura de un país, suele pertenecer a una provincia, departamento o estado.
Un localismo es aquella expresión o palabra cuyo uso se circunscribe a una región determinada; fuera de esa área, el término pierde significado o, al menos, no suena familiar. Existen distintos localismos que separan al idioma español que se habla en España del que se habla en América latina, como ordenador/computadora, móvil/celular o zumo/jugo.