Definición de pensamiento

Según la definición teórica, el pensamiento es aquello que se trae a la realidad por medio de la actividad intelectual. Por eso, puede decirse que los pensamientos son productos elaborados por la mente, que pueden aparecer por procesos racionales del intelecto o bien por abstracciones de la imaginación.

Pensamiento

El pensamiento puede abarcar un conjunto de operaciones de la razón, como lo son el análisis, la síntesis, la comparación, la generalización y la abstracción. Por otra parte, hay que tener en cuenta que se manifiesta en el lenguaje e, incluso, lo determina.

Tipos de pensamiento

* Deductivo: ocurre cuando se toma una o varias proposiciones y de ellas se obtiene una conclusión. Resulta la forma de pensamiento más común, la que utilizamos a diario para intentar comprender los hechos que nos rodean, para analizar las historias que nos cuentan los demás, etcétera.
* Inductivo: de forma opuesta a lo antes definido, este proceso se basa en una idea particular para luego generalizarla, apoyado en que su veracidad en el caso aislado se mantendrá en situaciones similares, aun sin poder comprobarlo.
* Analítico: parte la realidad en porciones para poder evaluarla a través de mecanismos lógicos.
* Creativo: la base del arte, ya que se basa en la libertad de modificar una idea, agregando o quitando elementos sin restricciones impuestas por el marco de lo posible.
* Sistémico: propone un sistema orgánico que interrelaciona los conceptos de manera compleja.
* Crítico: analiza a la vez que evalúa las ideas, intentando obtener respuestas convincentes relacionadas con la moral, la ética, los gustos, las tendencias; es el tipo de pensamiento que nos ayuda a formar nuestra personalidad y a reforzar nuestras convicciones a través de la observación activa de la realidad.
* Interrogativo: a la hora de tratar un tema en particular, este tipo de pensamiento nos permite cuestionar distintos aspectos de nuestro interés, articulando así el proceso de aprendizaje.

Libertad de pensamiento

Uno de los derechos de todos los seres humanos, y sin embargo el que más suele amedrentarlos con sus potenciales consecuencias nefastas es la libertad de pensamiento o expresión. En la infancia, las personas solemos caracterizarnos por la espontaneidad y la sinceridad, sin importarnos la repercusión de nuestros hechos o palabras. Es muy común que los niños hablen solos y dejen volar su imaginación, ignorando a un grupo de adultos que los mira con ternura. El mismo grado de despreocupación se percibe cuando dicen con absoluta sinceridad que no les gusta un regalo o un plato de comida.

Con los años, las estructuras y los mandatos nos convierten poco a poco en seres limitados, que parecen perder gradualmente el control sobre sus propias vidas. El problema principal reside en que queremos creer que esto no es así, lo negamos, y aseguramos que vivimos libremente, que escogemos a cada paso la dirección de nuestras vidas. Sin embargo, esas personas que un día se mostraban sonrientes y que se asombraban de las pequeñas cosas, hoy corren contra el reloj para completar las innumerables tareas de sus ajetreados días, se avergüenzan de sus cuerpos, temen decir la verdad para no ofender a los demás, ocultan su sexualidad y sus ideas por miedo a los ataques de quienes no soportan la diversidad.

Nuestra libertad de pensamiento se ve coartada por la sociedad en todos sus aspectos, y se intenta que los ciudadanos aceptemos los límites con sutiles técnicas de manipulación y, cuando éstas fallan, se aplica la represión. Es común encontrar diarios, revistas y noticieros donde no se pueden mencionar ciertas palabras que no favorezcan al gobierno de turno, canales de televisión que incitan a la violencia, la discriminación y el desprecio, así como decisiones por parte de la Justicia que apoyan la agresión a los animales, como es el caso de las multas a quienes protestan por las corridas de toros.

Otra acepción

Fuera del marco de la mente, los pensamientos pueden ser entendidos como plantas híbridas con fines ornamentales, pertenecientes a la familia de las Violáceas, y que presentan varios ramos finos, flores en largos pedúnculos y con cinco pétalos redondeados de tres gamas cromáticas y hojas sentadas, oblongas y festoneadas, según explica la Real Academia Española (RAE). Los pensamientos comienzan a florecer durante la época primaveral del norte de Europa y el norte del territorio estadounidense. Suelen cultivarse junto al aliso por la combinación de colores que se obtiene al surgir sus flores a la par.

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