Se conoce como precoz (concepto derivado del término latino praecox) al adjetivo que puede atribuirse a los frutos, a un proceso o a un individuo en determinadas circunstancias.
Si se lo asocia a un fruto, la precocidad describe su carácter prematuro o temprano. Asimismo, un proceso precoz es aquel que se desarrolla antes de lo habitual. En cambio, una persona precoz exhibe, a edad temprana, particularidades morales o físicas que, por lo general, suelen ser más tardías.
Desde la perspectiva de la zoología, una especie es precoz cuando sus crías son capaces de realizar las habilidades y funciones esperadas en el ejemplar adulto casi desde el momento de su nacimiento. Esto permite suponer que estos organismos requieren menores cuidados maternales ya que reúnen las condiciones para sumarse a las rutinas de los ejemplares mayores en escasos días, como sucede con los caballos y las ovejas.
Resulta importante resaltar además que la idea de precoz permite la creación de otros conceptos, como se evidencia al hablar de eyaculación precoz, una frase que permite nombrar a la incapacidad de controlar la eyaculación. Al respecto hay que decir que se trata de un inconveniente de la etapa del orgasmo enmarcado en una relación íntima, que afecta a alrededor del 25% y el 40% de los hombres.
Por otra parte, la estimulación precoz describe a un grupo de acciones que pretende mejorar las actividades de un recién nacido, lactante o niño al que se la diagnosticado un problema de desarrollo. La estimulación trata de trabajar sobre el problema y contemplar las necesidades del niño de la forma más rápida posible, basándose en la coparticipación de la familia en el proceso de rehabilitación y mejora de las capacidades del niño.