Del latín tempus, la palabra tiempo es la magnitud física que permite medir la duración o separación de las cosas sujetas a cambio (o sea, el período que transcurre entre el estado del sistema cuando éste aparentaba un estado y el instante en el que dicho estado registra una variación perceptible para el observador).
Esta magnitud, cuya unidad básica es el segundo, permite ordenar los sucesos en secuencias, con lo que establece un pasado, un presente y un futuro. El tiempo da lugar al principio de causalidad, uno de los axiomas del método científico.
La cronología permite datar los momentos en los que ocurren ciertos hechos. Se trata de una línea de tiempo donde se puede representar en forma gráfica los momentos históricos en puntos y los procesos en segmentos.
En el ámbito de la gramática, el tiempo hace referencia al tiempo interno de la conjugación verbal. Puede diferenciarse entre el tiempo absoluto (que es medido desde el hablante y en relación con el momento de la enunciación) y el tiempo relativo (que se mide en relación con el ya mencionado tiempo absoluto).
Por otra parte, el tiempo atmosférico abarca todos los fenómenos que ocurren en la atmósfera de la Tierra o de un planeta. El tiempo medio para un período largo es conocido como clima y estudiado por la climatología.
En la Tierra, los fenómenos meteorológicos regulares incluyen viento, lluvia, tormentas, nieve y granizo, por ejemplo. El tiempo es cambiante debido a las diferencias de la energía recibida del sol. Las estaciones meteorológicas son las encargadas de medir las distintas variables locales del tiempo, como la temperatura, la humedad y la presión atmosférica.
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