Trazabilidad es un término que no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Para la International Organization of Standardization (ISO), la trazabilidad es la propiedad del resultado de un valor estándar, que puede relacionarse con referencias específicas a través de una cadena continua de comparaciones.
En otras palabras, la trazabilidad está compuesta por procedimientos preestablecidos que permiten conocer la trayectoria de un producto, desde su nacimiento hasta su ubicación actual en la cadena de suministros.
Es posible distinguir entre dos tipos de trazabilidad cuando se busca conocer el estado de un producto que circula dentro de una cadena logística. La trazabilidad interna actúa sobre los procesos internos de una empresa y tiene en cuenta la composición del producto, su manipulación, las maquinarias utilizadas y otros factores. La trazabilidad externa, por su parte, añade otros elementos o indicios para externalizar los datos de la traza interna.
La trazabilidad, en definitiva, se basa en el registro de los indicios que deja un producto mientras transita por la cadena antes de llegar al consumidor final. Actualmente se trabaja para el desarrollo de un formato estándar que permita compartir y transmitir la trazabilidad de manera sencilla.
La intención es conseguir la capacidad de reconstruir la historia y el recorrido de cada producto, identificando el origen de sus componentes, las características de los procesos aplicados y la distribución y localización final del producto. Esto permite aumentar la calidad del mismo y el valor para el cliente final.
La tecnología, con la integración entre redes de comunicación, Internet, la conectividad inalámbrica, el rastro satelital y el software especializado, contribuye a mejorar la trazabilidad.