
El catecismo ayuda a enseñar la doctrina del catolicismo a los niños.
Catecismo es un término que procede del latín tardío catechismus, que a su vez deriva del griego bizantino katēchismós, proveniente de katēcheîn (que se traduce como “instruir”). El concepto se emplea de distintas maneras, sobre todo en el ámbito del cristianismo.
Una de las acepciones que menciona la Real Academia Española (RAE) en su diccionario hace referencia al libro que detalla la doctrina cristiana y que funciona como instrucción básica para los fieles.
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ResumenOrigen del catecismo
Uno de los primeros catecismos de la Contrarreforma fue escrito en latín por San Pedro Canisio en 1555. Esta obra, que pronto se tradujo a la lengua alemana y luego a otros idiomas, está considerada como una presentación del catolicismo.
Dividido en dos secciones (la Doctrina de la Sensatez y la Doctrina de Justicia), este catecismo incluye citas de la Biblia. Sus contenidos están organizados en cinco capítulos (Fe, Esperanza, Caridad, Sacramentos y Justicia), que en total suman más de doscientas “cuestiones” (preguntas simples que se responden en unas dos páginas cada una, o incluso menos).
Con el tiempo surgieron muchos otros catecismos, generalmente desarrollados con el formato de pregunta-respuesta. Uno de los más conocidos es el denominado Catecismo de la Iglesia Católica (conocido como CIC, o CEC por el título en latín Catechismus Catholicæ Ecclesiæ), que expone la doctrina, la fe y la moral del catolicismo en base a la Biblia, el magisterio y la Sagrada Tradición.
El CIC, de hecho, está considerado como una de las principales fuentes para conocer cuestiones doctrinales de la Iglesia católica. Debe considerarse que se trata de una obra de aparición relativamente reciente: su primera versión fue publicada en 1992 con la aprobación del papa Juan Pablo II. Este sumo pontífice fue quien estableció que el CIC constituye un instrumento válido y legítimo para la enseñanza religiosa de la fe católica.

La transmisión de la fe cristiana puede apoyarse en el catecismo.
Los libros del protestantismo
Las ramas protestantes del cristianismo también cuentan con sus propios catecismos. Martín Lutero es el autor del Catecismo Mayor, presentado en 1529. Este trabajo se divide en cinco secciones: el bautismo, la comunión, los Diez Mandamientos, el Padre Nuestro y el Credo de los Apóstoles.
Así como creó el Catecismo Mayor, Lutero también es el responsable del Catecismo Menor. Su intención fue apoyar a los jefes de familia y a los pastores en la instrucción cristiana.
El Catecismo de Heidelberg y el Catecismo de Westminster son otros catecismos protestantes que alcanzaron una gran repercusión.

El catecismo es un instrumento muy importante en la educación religiosa católica.
Catecismo como sinónimo de catequesis
La RAE acepta el uso de catecismo como equivalente a catequesis. En este sentido, el concepto se utiliza para aludir al sitio o al encuentro donde se enseña la doctrina del cristianismo, una tarea que asume el catequista.
El catecismo, de este modo, incluye las prácticas que apuntan a transmitir las tradiciones y los valores cristianos, ayudando a los nuevos fieles a integrarse a la comunidad y a seguir los mandatos de la Iglesia católica. Puede asociarse el catecismo a la evangelización, ya que permite propagar las enseñanzas de Jesucristo. De todas formas la noción está más vinculada a la formación de los creyentes.
En un sentido amplio, el catecismo o la catequesis implican un proceso que apunta a la transmisión de la fe y del modo de vida enseñado por Jesús. Estas acciones formativas se llevan a cabo en colegios católicos, encuentros pastorales y otros ámbitos.
Uso del término más allá de la religión
Es importante indicar que la RAE también acepta la idea de catecismo como una obra que expone un arte o una ciencia. Estos textos suelen redactarse como preguntas y respuestas para facilitar el resumen de los contenidos.
El concepto incluso se utiliza para hacer alusión al resumen, real o simbólico, de los principales preceptos de un dogma, una ideología o un movimiento: el catecismo revolucionario, el catecismo feminista, el catecismo cinematográfico, etc.
Se entiende que el catecismo es una especie de guía o incluso un manual de instrucciones. Si alguien alude al catecismo liberal, por ejemplo, se estará refiriendo a un manifiesto que difunde las bases de dicha corriente del pensamiento.
El catecismo también puede ser un documento que sirve como introducción a un campo del saber, una disciplina o un ámbito de acción. En estos casos, brinda una explicación simple y resumida sobre su eje temático, con la intención de que aquel que carezca de conocimientos o experiencia pueda interiorizarse sobre sus fundamentos. Un catecismo de la inversión bursátil, por mencionar una posibilidad, enseña las cuestiones elementales que hacen al funcionamiento de la bolsa de valores y a cómo una persona puede invertir en ella.
Debe entenderse que, en estos casos, el uso de la noción es simbólico. Estos catecismos no involucran los mismos aspectos ni tienen la misión de los libros religiosos. Simplemente, comparten la intención de propiciar una formación básica. No obstante, no se encuentran regulados por una autoridad doctrinal ni emanan de una voz que no admite cuestionamientos ni críticas.

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