Definición de fertilizante

En el latín es donde se encuentra el origen etimológico del término que nos ocupa. Y es que es fruto de la suma de varios componentes léxicos de dicha lengua:
-El adjetivo “fertilis”, que puede traducirse como “pasiva”.
-El componente “-izare”, que es sinónimo de “convertir en”.
-El sufijo “-nte”, que se utiliza para indicar al “agente”.

Fertilizante

El adjetivo fertilizante se utiliza para calificar a aquello que sirve para fertilizar: lograr que el suelo se vuelva fértil o gane más fertilidad. Gracias a la utilización de un producto fertilizante, por lo tanto, se puede conseguir que la tierra ofrezca una mayor producción.

Es importante mencionar que fertilizante puede utilizarse como sinónimo de abono, otro término que refiere a aquello que ayuda a mejorar la fertilidad del suelo o de los cultivos.

Un fertilizante, en definitiva, es una sustancia inorgánica u orgánica que presenta nutrientes que pueden se asimilados por las plantas o que sirven para incrementar la calidad nutricional del terreno. Estas sustancias realizan un aporte extra de los elementos químicos que necesitan los vegetales para crecer.

Los fertilizantes inorgánicos son producidos en laboratorios u obtenidos a partir de la explotación de un yacimiento natural. Se trata de fertilizantes minerales que contienen potasio, hierro u otros nutrientes.

Los fertilizantes de origen químico o inorgánicos es importante conocer que son de acción rápida y que eso les hace muy útiles a la hora de conseguir en breve periodo de tiempo el crecimiento de las plantas o cultivos en cuestión.

Los fertilizantes orgánicos, en cambio, son de origen vegetal o animal. El guano, excremento de las aves, es uno de los fertilizantes orgánicos más conocidos: contiene potasio, fósforo y nitrógeno. También es muy común el uso de estiércol, otro fertilizante orgánico.

De los fertilizantes de tipo orgánico hay que destacar, además, que son más lentos a la hora de alcanzar su objetivo y que son muy apropiados para suelos húmedos, para suelos calientes o para aquellos que cuentan con PH alcalino, por ejemplo.

Además, existen otras clasificaciones de fertilizantes, que nos dejan variedades tales como los llamados de lenta liberación, que suelen presentarse en formato pastillas fundamentalmente. En concreto, si reciben ese nombre es porque los elementos que los conforman se van liberando de forma pausada, en un periodo de hasta tres meses.

Asimismo, también nos topamos con los fertilizantes líquidos que se identifican por el hecho de que se mezclan de forma sencilla con lo que es el agua de riego que se emplea en los cultivos o plantas. Son químicos y actúan de forma muy rápida, estando recomendados para los meses de temperaturas más cálidas.

Más allá de su utilidad, la producción y el uso de fertilizantes pueden provocar diferentes tipos de problemas tanto para el ser humano como para las plantas y los ecosistemas. La contaminación del agua potable, la erosión y la emisión de gases de efecto invernadero son algunos de sus potenciales efectos. Por eso, a nivel internacional, existen diversas normativas que regulan y controlan la fabricación y la utilización de fertilizantes.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y María Merino. Publicado: 2017. Actualizado: 2019.
Definicion.de: Definición de fertilizante (https://definicion.de/fertilizante/)

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