La hipnosis, que proviene de un término griego que significa “adormecer”, refiere al estado o la condición que genera el hipnotismo. Este, a su vez, es un procedimiento que consiste en inducir a una persona a la somnolencia.
Por ejemplo: “El mentalista sometió a un hombre a la hipnosis e hizo que cacareara como una gallina”, “No creo en la hipnosis”, “La policía, en el siglo pasado, solía recurrir a la hipnosis para que los sospechosos dijeran la verdad en sus declaraciones”.
Se dice que la hipnosis es una condición fisiológica que hace que una persona pueda actuar de manera inconciente según lo que le ordene el hipnotizador. Hay que aclarar, sin embargo, que la hipnosis no obtiene los mismos resultados con todos los sujetos, ya que la sugestibilidad y la predisposición de los individuos tiende a variar.
Existen diversas teorías acerca de la hipnosis. Algunas de ellas se engloban en el grupo de las teorías de disociación y sostienen que la hipnosis se alcanza cuando ciertos elementos del plano conciente son alienados.
La teoría informacional, por su parte, afirma que la hipnosis incrementa las capacidades de una persona para recibir un mensaje, lo que permite que éste llegue de manera más definida.
La teoría de la construcción social, también conocida como teoría del rol, afirma que el hipnotizador consigue que el hipnotizado se compenetre con un rol y actúe dentro de una especie de realidad paralela.
La teoría de la hipersugestibilidad, por último, indica que quien ejerce la hipnosis logra imponerse sobre la voz interna de la persona ya que su atención se limita.