Se define como neuropsicología a la disciplina clínica que permite conjugar a la neurología con la psicología. Su objeto de estudio son las lesiones, los daños o el funcionamiento incorrecto de las estructuras localizadas en el sistema nervioso central que llevan a experimentar dificultades en los procesos de carácter cognitivo, psicológico, emocional y en el comportamiento individual.
Estas consecuencias pueden surgir por traumatismos craneoencefálicos, accidentes cerebro-vasculares, tumores en el cerebro, enfermedades neurodegenerativas (como ocurre con el mal de Alzheimer o la esclerosis múltiple) o enfermedades del desarrollo (dentro de las cuales aparecen la epilepsia y la parálisis cerebral).
Al igual que la neurolingüística, la neuropsicología encuentra sus orígenes en el estudio de la afasia. En la actualidad, esta disciplina emplea técnicas experimentales, valora la observación clínica y se apoya en los exámenes que ofrecen imágenes del área cerebral (TAC, RMN, PET, IRMf y otros). También apela a las ciencias cognoscitivas con el propósito de desarrollar esquemas de funcionamiento y rehabilitación de las funciones que se han dañado o perdido.
Existen distintas pruebas neuropsicológicas que permiten analizar a fondo las diferentes funciones cognitivas y ofrecen un informe preciso del estado en que se encuentra cada una. La batería Halstead-Reitan, el Programa Integrado de Exploración Neuropsicológica (Test Barcelona), la batería Luria-Christensen, la batería Luria-Nebraska y el K-ABC son algunos de estos instrumentos.
La neuropsicología hace uso del método científico para explorar las relaciones entre el cerebro y la conducta (en base al método hipotético deductivo o a través del método analítico-inductivo). También se basa en los modelos humanos, ya que reconoce la especificidad de cada especie.
Ante los diversos enfoques existentes, puede distinguirse entre neuropsicología clásica, neuropsicología cognitiva y neuropsicología dinámica integral.