Definición de ocio

El ocio es el tiempo libre de una persona. Se trata de la cesación del trabajo o de la total omisión de la actividad obligatoria.

Ocio

Podría definirse el ocio como el tiempo de recreación que un individuo puede organizar y utilizar de acuerdo a su propia voluntad. Esto no solo excluye las obligaciones laborales, sino también el tiempo invertido para la satisfacción de necesidades básicas como comer o dormir.

El uso más habitual del concepto está vinculado al descanso del trabajo. El ocio, por lo tanto, aparece fuera del horario laboral o en el periodo de vacaciones y es importante no confundirlo con la inactividad absoluta o con el aburrimiento; al respecto, la opción más sana consiste en aprovechar esas horas para satisfacer las necesidades intelectuales relacionadas con la vocación, o para el contacto con la naturaleza y la práctica de algún deporte.

Hay que tener en cuenta que una misma actividad puede ser considerada obligatoria para algunos y ociosa para otros. Por ejemplo, cocinar puede ser la tarea fundamental de un chef que trabaja como tal pero también, el placer de un amante del buen comer, que dedica su tiempo libre a crear y descubrir recetas. Cabe señalar que el carácter de obligatorio no indica que exista un mayor grado de conocimiento, habilidad o responsabilidad, dado que esto depende, en parte, de la pasión y del empeño de cada persona.

OcioHistóricamente, el ocio ha sido visto como un lujo de los aristócratas, dado que el resto del pueblo debía trabajar durante largas horas para asegurar su subsistencia. Con el tiempo, la vida de la clase media se ha vuelto menos dura; en la actualidad, la crisis no es suficiente razón para no disponer de horas y días libres, al menos para las personas solteras que solamente deben mantenerse a sí mismas.

Es sabido que el ocio es necesario para obtener un mejor rendimiento, tanto físico como mental, en nuestra actividad laboral. Sea cual sea nuestra ocupación, es siempre aconsejable respetar los ratos libres, buscarlos y atesorarlos, para recobrar las energías que hemos depositado en nuestras obligaciones y poder retomarlas de manera eficiente y con la mente despejada. Despreciar el descanso es una costumbre de muchas personas mayores, que traen consigo una visión anticuada del trabajo, de la responsabilidad y de la moral.

Así como el ocio no se considera una pérdida de tiempo, sino un período de recreación, el trabajo tampoco debe ser visto simplemente como una actividad, sino como una herramienta para modificar el mundo material y mental por medio de un esfuerzo. Esto es el resultado de diversos estudios sociológicos que, a su vez, distinguen el trabajo del ocio por el carácter recreativo de este último; en pocas palabras, la diferencia entre ambos conceptos reside en la comprensión que cada uno tenga del término recreación.

Por último, resulta curioso notar que el ocio se ha transformado en una industria colosal que, al mismo tiempo, ofrece trabajo a un número creciente de personas. Vivimos en una época en la que casi todos podemos darnos gustos que, hace tan sólo un par de décadas, estaban reservados a los ricos. La industria del turismo y los vuelos internacionales han visto un crecimiento, especialmente debido a que cada vez más gente puede acceder a ellos; lo mismo ocurre con los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles, que se consiguen “gratuitamente”, tras la firma de un contrato.

La vida actual incita al ocio. Somos bombardeados constantemente por ofertas de productos y servicios que, intentan hacernos creer, no podemos rechazar; si lo hacemos, quedaremos fuera de la sociedad. Muchos dicen que generación a generación disminuye el interés por la formación académica, así como el sentido de responsabilidad; la facilidad con la que accedemos hoy en día al divertimento puede estar relacionada: no se puede culpar a un dispositivo portátil con conexión persistente a Internet por nuestra falta de concentración a la hora de estudiar, pero tampoco se puede negar su aporte negativo en este contexto.

  • Compartir