
Los bioelementos son claves en la homeostasis.
Los bioelementos son los diferentes elementos químicos que necesita una especie para poder desarrollarse con normalidad. Los elementos químicos, por su parte, son tipos de materia que están formados por átomos de una misma clase.
También conocidos como elementos biogénicos, los bioelementos se encuentran en todos los organismos vivos. En cada ser vivo es posible encontrar cerca de setenta elementos, aunque una gran parte de la masa de las células está formada por apenas cuatro elementos químicos: el nitrógeno, el hidrógeno, el carbono y el oxígeno.
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ResumenTipos de bioelementos
Los bioelementos permiten formar biomoléculas: las moléculas que constituyen a los organismos vivientes. De acuerdo a la función que realizan en la formación de las biomoléculas, los bioelementos pueden clasificarse como primarios o secundarios.
Los bioelementos primarios son aquellos que se encuentran en mayor proporción en los seres vivos. Los bioelementos secundarios, en cambio, aparecen en menor cantidad y pueden dividirse en bioelementos secundarios indispensables (presentes en todos los seres vivos) y bioelementos secundarios variables (que no están en la totalidad de los organismos).
De acuerdo a su abundancia, a su vez, los bioelementos pueden diferenciarse en bioelementos mayoritarios (presentes en un nivel mayor al 0,1% del peso total del organismo), bioelementos traza (su proporción se sitúa entre el 0,1% y el 0,0001% del peso) y bioelementos ultrataza (su presencia es inferior al 0,0001% del peso orgánico).

La producción de enzimas requiere de bioelementos.
El grupo primario
Los bioelementos primarios son los cuatro elementos ya nombrados líneas arriba (nitrógeno, hidrógeno, carbono y oxígeno) más el azufre y el fósforo. Estos bioelementos son imprescindibles para el desarrollo de las proteínas, los glúcidos, los ácidos nucleicos y los lípidos:
- Nitrógeno: aparece especialmente como grupo amino (un grupo funcional que deriva del amoníaco o de uno de sus derivados) en las proteínas, dado que se encuentra en todos los aminoácidos. Asimismo lo podemos encontrar en los ácidos nucleicos, específicamente en sus bases nitrogenadas. Las plantas se encargan de incorporar a la naturaleza casi la totalidad del nitrógeno en forma de ion nitrato.
- Hidrógeno: es uno de los componentes esenciales de las moléculas orgánicas (en sus esqueletos de carbono), además de su ya conocida presencia en la molécula del agua, sin la cual no sería posible la vida tal como la conocemos. El hidrógeno tiene la capacidad de formar enlaces con cualquier bioelemento.
- Carbono: puede formar cadenas carbono-carbono extensas (las denominadas macromoléculas) por medio de enlaces de tipo simple o doble, además de estructuras cíclicas. La inmensa variedad de moléculas de las que participa se debe a su capacidad de incorporar muchos radicales diversos. Otra de sus características es la estabilidad de sus enlaces, algo que lo diferencia del silicio.
- Azufre: principalmente se halla en forma de radical sulfhidrilo (un compuesto cuyo grupo funcional lo forman dos átomos, uno de azufre y otro de hidrógeno) como parte de varias proteínas, en las cuales crea enlaces disulfuro necesarios para que las estructuras terciaria y cuaternaria sean estables. Por otro lado, podemos encontrar este bioelemento primario en la coenzima A, fundamental para muchas rutas metabólicas universales, entre las que destaca el ciclo de Krebs.
- Fósforo: el tipo de grupo en el que podemos hallarlo generalmente es el fosfato; o sea, un ion que se compone de un átomo de fósforo en el centro y cuatro de oxígeno a su alrededor, formando un tetraedro. Este bioelemento suele formar parte de los nucleótidos. Los enlaces que forma tienen una gran riqueza enérgica y esto facilita considerablemente su intercambio.

El desarrollo del ADN y el ARN demanda la cantidad necesaria de bioelementos.
Bioelementos secundarios
Los bioelementos secundarios, por su parte, se hallan en una proporción reducida en los organismos vivos. Es posible diferenciar entre los bioelementos secundarios indispensables y los bioelementos secundarios variables.
Entre los bioelementos secundarios indispensables, que se encuentran en la totalidad de los seres vivos, podemos nombrar el calcio, el potasio, el sodio, el cloro y el magnesio. Los bioelementos secundarios variables, en cambio, solo aparecen en ciertos organismos. En este grupo se encuentran el cobre, el bromo y el flúor, por ejemplo.
Cabe destacar que a los biolementos que no son mayoritarios y aparecen en trazas se los conoce también como oligoelementos. Se trata de minerales que el organismo necesita para formar tejidos, producir hormonas, generar inmunidad y mantener en funcionamiento el metabolismo. Cuando una dieta no incluye suficientes de estos micronutrientes, como el hierro, el manganeso o el zinc, se generan inconvenientes en la salud.
Su falta en el organismo
La deficiencia de bioelementos puede resultar muy grave. Si la dieta no los incluye en la cantidad necesaria, o si el organismo evidencia problemas para su correcta absorción, la persona puede padecer desde trastornos cognitivos hasta anemia, pasando por osteoporosis y debilidad muscular.
Para prevenir estas afecciones, por lo tanto, se debe llevar una alimentación equilibrada y con variedad de nutrientes. No obstante, un médico puede indicar la suplementación de biolementos en ciertos casos con el objetivo de preservar o recuperar la salud y de favorecer el equilibrio metabólico. Descansar lo suficiente, realizar actividad física y permanecer al aire libre para recibir los rayos de sol (tomando los recaudos apropiados) son otras acciones que ayudan a la asimilación de los biolementos.
