Definición de halo

El vocablo griego hálōs derivó en el latín halos, que llegó al castellano como halo. El concepto tiene varios usos de acuerdo al contexto.

Halo

La primera acepción que menciona la Real Academia Española (RAE) en su diccionario hace referencia al meteoro que consiste en una luminosidad que aparece en torno a la Luna y a los discos del Sol. Un meteoro, a su vez, es un fenómeno atmosférico.

Un halo, en este sentido, se presenta como un efecto óptico que puede advertirse alrededor del Sol o del satélite natural de la Tierra. Por lo general se ve en Alaska, la Antártida, Escandinavia, Groenlandia y otras regiones frías, aunque con las condiciones apropiadas puede suceder en cualquier parte del mundo.

Los halos se producen cuando las partículas de hielo que se hallan en suspensión en la capa de la atmósfera más cercana a la superficie terrestre (la tropósfera) refractan la luz, haciendo que aparezca un espectro de tonos pálidos junto a la Luna o al Sol.

También se llama halo a la aureola que se incluye en la cabeza de los santos y las divinidades. Se trata de un círculo o un aro de luz que se sitúa en las representaciones gráficas de seres sagrados: en el caso del cristianismo, el halo puede aparecer sobre la Virgen María, los ángeles, los apóstoles o Jesucristo, por ejemplo.

Halo, por otra parte, es un elemento compositivo que alude a la sal. Los halógenos, por citar un caso, son elementos químicos cuyas sales resultan comunes en el ámbito natural. El cloro, el flúor y el yodo son algunos de los halógenos.

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Referencias

Autor: Julián Pérez Porto. Publicado: 2018.
Definicion.de: Definición de halo (https://definicion.de/halo/)

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