
En la motivación extrínseca, el resultado siempre está por encima del proceso.
La motivación extrínseca es una clase de impulso que encuentra estímulo en la obtención de una recompensa externa o en la necesidad de evitar una consecuencia indeseada. A diferencia de la motivación intrínseca, la extrínseca no surge internamente por placer ni espontáneamente.
Ambas motivaciones son fáciles de diferenciar. La intrínseca responde a un deseo genuino sin imposiciones, como puede ocurrir en un fanático del fútbol que los fines de semana juega partidos simplemente para divertirse en el barrio con sus amigos. La motivación extrínseca, en cambio, requiere incentivos externos, tal como sucede en el mundo laboral o en el ámbito estudiantil. Es extrínseca la motivación de un empleado que cumple tareas para percibir un salario, al igual que la actividad de un alumno que estudia para obtener buenas calificaciones.
En este artículo descubrirás cuáles son las principales características de la motivación extrínseca, sus variedades y qué ventajas tiene este tipo de estímulo. También habrá ejemplos de motivación extrínseca en la vida diaria, la educación, el desarrollo personal y en el trabajo.
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ResumenCaracterísticas principales de la motivación extrínseca
La motivación extrínseca reúne varias características principales, particularidades que permiten diferenciarla frente a la motivación intrínseca.
La orientación hacia el resultado sin poner el foco en el proceso es una de las particularidades de la motivación extrínseca. En este caso no se prioriza el disfrute, sino el objetivo final de una acción determinada.
También es diferente la fuente de motivación. En la extrínseca, el impulso tiene un origen externo. Pueden ser recompensas (entre ellas algún regalo, dinero, reconocimiento social, un ascenso, trofeos o calificaciones positivas) o la intención de evitar castigos o consecuencias negativas (críticas, despidos, multas, pérdida de privilegios, etc). Existe, por lo tanto, una dependencia o poder de influencia vinculada a la recompensa en juego: si ella desaparece o pierde efectividad, la motivación disminuye significativamente. A largo plazo, la motivación extrínseca es menos sostenible porque se reduce el estímulo y baja el interés, aunque todo depende del contexto.
Ejemplos prácticos
Los ejemplos prácticos ayudan a identificar cómo se manifiesta la motivación extrínseca en el día a día. A continuación, por lo tanto, describiremos diferentes situaciones que suelen ocurrir en la vida real.
Ir al gimnasio o salir a correr todas las mañanas puede ser, para un adulto que no goza con las prácticas deportivas, una rutina poco atractiva pero efectiva para lograr la aprobación de su entorno o mejorar su apariencia a fin de atraer físicamente a alguien en particular.

La motivación extrínseca impulsa el estudio en busca de buenas notas, premios escolares y un óptimo rendimiento académico.
La motivación extrínseca puede, por otra parte, servirle de incentivo a un niño para limpiar y organizar sus juguetes o pertenencias con el propósito de no ser castigado y buscar ser recompensado de alguna forma (con un premio o elogio, tal vez).
Aquellos que trabajan y se ocupan de la economía familiar administran con responsabilidad sus ingresos no por mero placer, sino para que el dinero disponible les alcance para abonar todo aquello que necesitan o quieren tener. Pagando en tiempo y forma se evitan deudas y hasta, en ocasiones, se obtienen beneficios.
Tanto en el ámbito escolar como en la esfera laboral, tener un buen nivel de asistencia y cumplir obligaciones es una realidad motivada por el deseo de alcanzar una retribución o un reconocimiento. También los buenos desempeños o comportamientos a veces están estimulados por la intención de competir entre pares o sobresalir frente al resto, evitar sanciones, etc.
Ventajas y desventajas de la motivación extrínseca
Son claras e importantes las ventajas de la motivación extrínseca. Es una herramienta clave y valiosa en diferentes escenarios de la vida diaria. Es particularmente útil, por ejemplo, para comenzar una actividad nueva o una labor que al principio no provoca entusiasmo de modo natural. Cuando se trata de tareas poco atractivas o repetitivas, la motivación extrínseca motoriza la fuerza interna necesaria para optimizar y mejorar el rendimiento personal.
También facilita el desarrollo de hábitos y rutinas, además de servir de impulso para cumplir objetivos a corto plazo.
Aprovechándose y aplicándose de manera conveniente, la motivación extrínseca se transforma en un gran complemento de la motivación intrínseca.

La motivación extrínseca en el trabajo impulsa el cumplimiento a cambio de ascensos, beneficios laborales y recompensas varias.
Como desventajas de la motivación extrínseca se menciona el peligro que puede representar una recompensa externa capaz de quitar o atenuar la motivación intrínseca. Esta cuestión se conecta con el factor dependencia, ya que suele provocar que alguien se esfuerce únicamente por la existencia de un castigo o de una recompensa.
Cabe destacar además que, a largo plazo, sostener una motivación extrínseca es casi una misión imposible dado que el estímulo pierde fuerza cuando la retribución se retrasa, tiene una intención “controladora” o ya no resulta tentadora.
Al actuar no por disfrute o goce sino por obligación o necesidad con la expectativa puesta en el resultado, el individuo no termina desplegando al máximo su potencial en materia de aprendizaje, creatividad o capacidad de resolución de problemas complejos. Pueden surgir en este marco sensaciones de ansiedad, descontento e insatisfacción, una baja productividad o una pérdida de libertad para elegir qué hacer y de qué manera, dado que la autonomía y el esfuerzo están ligados al incentivo o a la recompensa en juego. Ejemplo: si una empleada empieza a hacer horas extras para obtener un plus económico y éste, con el tiempo, ya no marca una diferencia financiera o se suspende, la trabajadora estará desganada y progresivamente su desempeño laboral irá reflejando la drástica disminución del compromiso y esfuerzo.

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