El concepto de estímulo tiene su origen en el latín stimŭlus. La palabra se refiere al agente físico, químico, mecánico o de otro tipo, que desencadena una reacción funcional en un organismo. El término también permite referirse al incitamiento para obrar o funcionar, y a la vara con punta de hierro de los boyeros.
Por lo general, puede afirmarse que un estímulo es aquello que tiene un impacto sobre un sistema. En el caso de los seres vivos, el estímulo es lo que genera una respuesta o una reacción del organismo.
La noción de estímulo está vinculada al verbo estimular, que significa incitar la ejecución de algo o avivar una actividad, operación o función. Por ejemplo, un estímulo económico supone una motivación extra para un trabajador; un estímulo sonoro, por su parte, puede ser el punto de partida para una competencia.
Para la psicología, un estímulo condicionado es el que provoca un reflejo por asociación con un estímulo incondicionado. Éste último, en cambio, es el que provoca un reflejo sin necesidad de aprendizaje.
Cabe destacar que, con frecuencia, el estímulo tiene como resultado una respuesta, que también es una réplica a una petición.
Por otra parte, el modelo estímulo-respuesta es aquel que describe una unidad estadística en la que se emite una respuesta cuantitativa a un estímulo cuantitativo administrado por el investigador. Estas investigaciones tienen como objetivo el establecimiento de una función matemática para describir la relación f entre el estímulo x y el valor esperado de la respuesta y.
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