Con origen en el término latino hypothĕsis, que a su vez deriva de un concepto griego, una hipótesis es algo que se supone y a lo que se le otorga un cierto grado de posibilidad para extraer de ello un efecto o una consecuencia.
Por ejemplo: “Mi hipótesis es que, si lanzamos el nuevo producto antes de fin de año, lograremos aumentar la cuota de mercado”, “El entrenador no contempla otra hipótesis que la victoria de Rumania en el próximo partido”, “La policía aún no tiene ninguna hipótesis sobre el asesinato de la niña”.
Para el método científico, una hipótesis es una solución provisoria y que aún no ha sido confirmada para un determinado problema. De acuerdo a la información empírica que pueda obtenerse en el trabajo de campo, la hipótesis podrá tener un menor o mayor grado de fiabilidad.
El procedimiento que recibe el nombre de contrastación empírica de la hipótesis se desarrolla a través de la verificación o la confirmación de los postulados.
Para la matemática y la lógica, por otra parte, una hipótesis es la proposición que supone el punto de partido para realizar la comprobación de la veracidad de una determinada tesis.
Veamos cómo funciona una hipótesis en el lenguaje coloquial. Un sujeto puede tener como hipótesis que, si se corta el cabello, se afeita y utiliza traje y corbata, aumentarán sus posibilidades de conseguir empleo. Para comprobar esta hipótesis, por lo tanto, cuida su estética y sale a buscar trabajo. Esto es un ejemplo con una situación simple, ya que, obviamente, para encontrar trabajo también entran en juego otras variables.