Del latín productus, se conoce como producto a la cosa producida. Esta definición del término es bastante amplia y permite que objetos muy diversos se engloben dentro del concepto genérico de producto. De esta manera, una mesa, un libro y una computadora, por ejemplo, son productos.
El marketing establece que un producto es cualquier objeto que es ofrecido en un mercado con la intención de satisfacer un deseo o una necesidad del consumidor. En este sentido, el producto trasciende su propia condición física e incluye aquello que el consumidor percibe en el momento de la compra (atributos simbólicos, psicológicos, etc.). El producto no material, por su parte, se denomina servicio. Por ejemplo: una computadora y un módem son productos; la conexión a Internet es un servicio.
Los productos tienen un ciclo de vida. En su fase de introducción, las empresas deben realizar importantes inversiones en publicidad para que la gente conozca el producto. Cuando el producto alcanza el éxito, experimenta una fase de crecimiento. Después llega la fase de madurez (la mayoría de los consumidores potenciales ya han adquirido el producto) y, finalmente, la fase de decadencia (la demanda se reduce al mínimo).
En las matemáticas, el producto es una noción aritmética que señala que la cantidad resultante de una multiplicación: 8×4= 32. En este caso, 32 es el producto de multiplicar 8 por 4.
Los números que se multiplican son los factores o coeficientes. El multiplicando es el número a sumar, mientras que el multiplicador señala la cantidad de veces que se suma el multiplicando.