Definición de bipedestación

Se denomina bipedestación a la posición que adopta aquel que se encuentra de pie. Dicho de manera más precisa, la bipedestación es la capacidad de pararse y desplazarse sobre las dos extremidades inferiores.

Animales bípedos

Puede afirmarse que la bipedestación es una consecuencia de la evolución natural de diversas especies. El Homo sapiens, por ejemplo, puede caminar erguido gracias a sus características físicas.

Persona caminando

Gracias a la bipedestación podemos andar sobre nuestras extremidades posteriores.


Muchos animales son cuadrúpedos: solamente pueden andar apoyando sus cuatro patas, como los perros, las jirafas y los rinocerontes. Otros, en cambio, están en condiciones de recurrir a la bipedestación por tramos cortos, mientras que algunos únicamente caminan en dos patas. Los canguros y los pingüinos son ejemplos de animales bípedos.

El hecho de movilizarse erguido incrementa la chance de desarrollar múltiples acciones, ya que los miembros superiores no están involucrados en el andar. La bipedestación permite acceder a alimentos que se encuentran en los árboles y trasladar comida o utensilios con los miembros superiores, por mencionar dos posibilidades.

Bipedestación en el ser humano

Es interesante considerar cómo se establece la bipedestación en el ser humano. Al nacer, los bebés no pueden ponerse de pie ni, mucho menos, caminar. Recién en torno a los nueve meses un niño está preparado para pararse brevemente con ayuda de sus brazos, mientras que la marcha autónoma no suele lograrse antes del año de vida. Los adultos, en este marco, deben propiciar una correcta bipedestación.

La bipedestación humana, de todos modos, puede verse afectada por distintos factores. Deformidades en los músculos, articulaciones o huesos; problemas de percepción; y alteraciones cognitivas pueden perjudicar y hasta impedir la bipedestación. Los problemas auditivos son muchas veces más perjudiciales en este aspecto que los de la vista, ya que no somos conscientes de la importancia del oído en nuestro equilibrio. En otras palabras, las piernas y los pies lejos están de ser las únicas partes del cuerpo que necesitamos sanas para caminar y mantenernos erguidos.

Con el paso de los años, y ya entrando en la ancianidad, la bipedestación se vuelve cada vez más difícil por el deterioro natural de nuestro organismo, aunque esto no les ocurre a todas las personas. Hay quienes llegan erguidos y andando hasta el último día, mientras que otros dependen de andadores y bastones durante dos o tres décadas antes de su fallecimiento. El estilo de vida, sobre todo la alimentación y el ejercicio físico son claves para alcanzar la vejez en buenas condiciones, pero también hay enfermedades degenerativas que están fuera de nuestro control y nos impiden movernos con normalidad.

Discapacidades

Cuando pensamos en un ejemplo de ser humano sano y feliz, lo vemos en diferentes situaciones, varias de las cuales exigen el desplazamiento sobre sus dos piernas para relacionarse con el mundo exterior. Esto nos lleva a un importante análisis, en el que pueden confundirse dos cuestiones dispares: las discapacidades que impiden el uso de la bipedestación no conducen necesariamente a la infelicidad o la falta de realización personal; en el sentido contrario, la frustración y la tristeza suelen conducir al sedentarismo excesivo, a la falta de movilización.

Niña pequeña gateando

A los bebés les toma alrededor de un año aprender a caminar.


Si bien nuestra especie tiene por genética la posibilidad de andar sobre sus dos extremidades posteriores, hay miles de individuos que no pueden aprovecharla porque nacen con ciertas condiciones o bien porque sufren un accidente que los obliga a cambiar su forma de moverse por el mundo. Pero muchos de ellos llevan vidas perfectamente normales, satisfactorias, con tanta participación de la sociedad como cualquier otro.

Sin embargo, cuando el problema es la falta de éxito en la vida profesional o sentimental, por cuestiones emocionales, uno de los primeros signos que mostramos las personas es el aislamiento y la disminución de interacción con el mundo exterior. Todo esto suele traducirse en un exceso de horas en la cama o sentados frente a un pantalla, por ejemplo, sufriendo por no poder salir a la calle y sentirse a gusto. En definitiva, la imagen del ser humano de pie como sinónimo de salud no es precisa, ya que se apoya únicamente en un parámetro físico pero ignora otros, tanto emocionales como congénitos.

Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2020. Actualizado: 2022.
Definicion.de: Definición de bipedestación (https://definicion.de/bipedestacion/)

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