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Cultura tolteca

La cultura tolteca identifica a una importante civilización prehispánica de Mesoamérica que tuvo a Tula (Tollan-Xicocotitlan) como capital. Si bien esta comunidad se afincó principalmente en la región del Valle de Mezquital (zona perteneciente al estado mexicano de Hidalgo), su arte, su cultura y sus creencias influyeron en regiones de la península de Yucatán y del estado de Zacatecas, por ejemplo.

Por fortuna, hay registros, datos, obras y vestigios de toda clase que permiten, hoy en día, descubrir cómo vivieron, cuáles eran sus creencias, qué costumbres tenían y de qué modo se organizaban los antiguos toltecas, cuya sociedad terminó teniendo un perfil multiétnico y se nutrió de varios patrimonios culturales de distintos puntos de Mesoamérica.

Atlantes de Tula

La cultura tolteca puede empezar a descubrirse, por ejemplo, conociendo las características, la historia y la simbología de los atlantes de Tula.

Si tienes solo unos segundos, lee estos puntos claves:
  • La cultura tolteca alcanzó su máximo esplendor entre el año 900 y 1200 d.C. y se cree que terminó de manera violenta.
  • Esta civilización se asentó en Tollantzinco y luego en Tula, donde se encuentran ruinas de antiguos palacios, plataformas piramidales y canchas de juego de pelota mesoamericano.
  • Tenían una organización social teocrática y militarizada, con gobernantes, sacerdotes y guerreros en la cima. Los artesanos, trabajadores y esclavos ocupaban estratos sociales inferiores.
  • Quetzalcóatl fue una figura central en la religión tolteca, donde también practicaban sacrificios humanos y realizaban ceremonias y rituales como colocar cráneos humanos en altares.
  • El arte, arquitectura y gastronomía tolteca incluían relieves en piedra, chinampas para cultivar alimentos como maíz, frijoles y calabaza, y artes marciales para mantener la disciplina y la espiritualidad de los guerreros.

Historia de la cultura tolteca

La historia de la cultura tolteca se remonta tanto al denominado periodo epiclásico como así también al periodo posclásico temprano, alcanzando su máximo esplendor entre el año 900 y el 1200 d. C. Se estima que, lamentablemente, esta civilización culminó de modo violento.

Según se ha podido determinar o reconstruir, este pueblo peregrinó desde Huehuetlapallan y, tras más de cien años de deambular, se asentó en Tollantzinco. Más de una década más tarde abandonan ese territorio y fundan Tula (también conocida como Tollan), donde se cree que se instalaron unas treinta mil personas. Al día de hoy, restos de esa urbe clave para los toltecas conforman un área arqueológica cercana al corazón de Tula de Allende y que es parte del Parque Nacional Tula. En ese complejo monumental se distinguen palacios, plataformas piramidales y un par de canchas destinadas al juego de pelota mesoamericano.

En esa superficie que eligieron para habitar y desarrollarse, estos pobladores construyeron un núcleo urbano inicial que quedó en el recuerdo bajo el nombre de Tula Chico. En esa era empezaron a visibilizarse las primeras referencias iconográficas que aludían a Quetzalcóatl. Dentro de la fe tolteca, este concepto (que puede interpretarse en español como Serpiente de Plumas Preciosas) sirvió para reconocer a cada sacerdote supremo, como lo fue Topiltzin Ce Acatl Quetzalcóatl, quien llegó a reinar en Tollan. Un conflicto entre él y Tezcatlipoca motivado por la intención de controlar la ciudad derivó en un enfrentamiento político que le hizo perder relevancia a Tula Chico, cuyas edificaciones terminaron siendo abandonadas y quemadas. Tula Grande, superficie donde se imitó el reparto que las construcciones tenían en la zona vieja, pasó a ser para los toltecas el eje cívico-religioso, aunque también tuvo su ocaso. El fuego, que tal vez haya sido intencional en el marco de algún ritual de culminación o terminación, dañó múltiples obras arquitectónicas locales, pero no arrasó completamente con ellas.

Quedaron en pie, por ejemplo, el Palacio Quemado, el muro decorado con relieves inspirados en animales (se representaron serpientes, jaguares y águilas) que se conoce como Coatepantli y la pirámide B de Tula que se corona con imponentes figuras de carácter antropomorfo: las llamadas atlantes de Tula.

Sistema de producción agrícola

Los toltecas innovaron al implementar una técnica agrícola de aprovechamiento de territorios con lagunas y lagos que se conoció como chinampa.

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Organización social y política de los toltecas

La organización social y política de los toltecas giró en torno a clases y a un sistema teocrático. Fue un pueblo militarizado, guerrero, con gobernantes a la cabeza de la pirámide social. En ese nivel se ubicaban, en orden de relevancia, jerarcas, sacerdotes, dirigentes y guerreros. Los artesanos y los trabajadores que se dedicaban, por ejemplo, a labores propias de la agricultura tolteca, estaban posicionados por debajo de ellos, mientras que los esclavos se situaban en el escalón más bajo.

En cuanto a la organización política, no se puede dejar de resaltar que el poder se equilibraba con habilidades militares y el culto a los dioses, complementándose en este contexto el sacerdocio y la casta guerrera.

Fueron tan apreciados los guerreros toltecas dentro de esta cultura que, en sus templos, este pueblo incorporó en honor a ellos estatuas o figuras escultóricas denominadas Chac Mool.

Ver también: Culto

Cosmovisión y religión en la cultura tolteca

Tanto la cosmovisión tolteca como la religión imperante en la cultura tolteca resultan sumamente interesantes.

Quetzalcóatl fue una figura central para esta comunidad. A él se lo concibió como un guía respetado en sus inicios que le transmitió a su pueblo saberes sobre oficios religiosos y arte. El mito dice que Tezcatlipoca, engañándolo, impulsó a Quetzalcóatl a equivocarse tanto que terminó perdiendo poder y liderazgo. A ambas divinidades, al igual que a Itzlacoliuhque, Centéotl y Tláloc, le brindaban más de un sacrificio humano a modo de ofrendas.

Los rituales y ceremonias de esta sociedad politeísta giraban, por ejemplo, en dejar cráneos humanos sobre altares y corazones de esas personas en contenedores de las Chac Mool. Para las actividades religiosas, además, resultó clave la labor artística desarrollada artesanalmente.

Dioses toltecas

Quetzalcóatl fue un líder tolteca, una deidad interpretada como «serpiente emplumada».

Sigue en: Imperante

Costumbres y manifestaciones artísticas de los toltecas

Para estar al tanto de las costumbres y manifestaciones artísticas de los toltecas hay que poner el foco en los relieves en piedra, la gastronomía típica de esta población, la arquitectura tolteca y las pintorescas creaciones que enriquecieron el patrimonio de la artesanía tolteca.

No conviene pasar por alto, por ejemplo, que esta antigua comunidad apeló a las chinampas (un sistema de cultivo de esencia artificial en zonas de agua) para obtener hortalizas y verduras. En la agricultura tolteca fueron habituales el amaranto, la calabaza, el frijol y el maíz, entre otros alimentos, mientras que la dieta de estos habitantes solía incluir tamales y, al momento de beber, era frecuente la predilección popular por el pulque.

Las artes marciales toltecas, en tanto, fueron fundamentales para la preparación física y mental de quienes tenían que entrenarse y mantenerse fuertes para luchar sin perder el control, la disciplina ni la espiritualidad. El Yaollin, por señalar un caso a modo de referencia, es una variedad de arte marcial que posee raíces mexicas y toltecas.

Sin dudas, las investigaciones en Tula, los esfuerzos para la conservación de sitios históricos y el rastreo de datos y evidencias para intentar descifrar cómo fue el origen, la evolución y el ocaso de la cultura tolteca son necesarios y valiosos, sobre todo a fin de apreciar y seguir difundiendo incesablemente el legado cultural tolteca.

Ver además: Calabaza

Cómo citar este artículo Gudiña, V. (23 de junio de 2023). Cultura tolteca - Qué es, historia, definición y concepto. Definicion.de. Recuperado el 29 de septiembre de 2023 de https://definicion.de/cultura-tolteca/
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