Definición de evolución

El concepto de evolución proviene del término latino evolutio y hace referencia al verbo evolucionar y a sus efectos. Esta acción está vinculada con un cambio de estado o a un despliegue o desenvolvimiento y su resultado es un nuevo aspecto o forma del elemento en cuestión.

Evolución

Podemos encontrar el término en frases como: “Tenemos que esperar por la evolución del paciente en la etapa post-quirúrgica antes de determinar los pasos a seguir”, “El joven tenista colombiano ha mostrado una gran evolución en su juego”, “La evolución del negocio no fue la que esperábamos y tuvimos que abandonar el proyecto”.

Puede entenderse la evolución como un proceso que deben atravesar algunas cosas y que consiste en el abandono de una etapa para pasar a otra, ya sea de manera gradual o progresiva. Podemos ejemplificar esto en el proceso de publicación de un libro, por citar un caso, donde aparecen etapas sucesivas: una idea surge en la cabeza de un escritor, el mismo comienza a escribir unos borradores, después pasa el texto en limpio y finalmente da por terminado el trabajo de escritura. Llega entonces el momento de buscar un editor para la publicación y comercialización de la obra. A esta altura lo que queda de esa idea surgida en el autor es un recuerdo vago que poco se parece al resultado final.

Otra forma en la que puede comprenderse el término es como sinónimo de movimiento, en cuanto a esa trayectoria curva que realizan los seres humanos, los animales o algunos objetos. Es decir que analizando cada una de las etapas de la vida de un individuo podría conocerse o comprenderse la evolución por él alcanzada.

Podemos hablar también de evolución biológica. Éste es un proceso a través del cual las especies van modificándose a lo largo del tiempo (modificaciones a medida que pasan las generaciones). Esta evolución genera una alteración en la genética de una población que podría derivar en la adaptación de la especie a un nuevo hábitat o el surgimiento de una especie diferente.

Aspectos importantes de la teoría de la evolución

Al pensar en el término evolución el primer nombre que nos surge es Charles Darwin, sin embargo es importante aclarar que no fue él el primero en hablar de la cuestión evolutiva de las especies, ni siquiera quien acuñó el termino. El mismo Charles mencionó a una decena de autores y científicos que le habían precedido cuyos estudios eran fundamentales para la clara explicación de esta teoría. Entre estos investigadores se encontraba su abuelo Erasmus Darwin, quien en sus libros “Zoonomia” y “Las leyes de la Vida Orgánica” hacía un extensivo análisis sobre el tema. De todas formas, es necesario señalar que el gran salto hacia la concepción de evolución en la que hoy se basa la ciencia la dio Charles, con su teoría sobre la Selección Natural.

Dentro de la teoría de la evolución existen dos líneas de pensamiento bien marcadas. Una de ellas es la teoría creacionista, que se encuentra basada en las directrices que la religión impuso a través de su Génesis, donde la vida es posible gracias a la existencia de un dios y es él quien decide qué especies nacen y cómo lo hacen y cuáles deben morir. La otra línea es la evolucionista que se inclinaba por afirmar que las especies cambiaban con el tiempo y que de cada una dependía su supervivencia; y las variaciones a lo largo del tiempo y el grado de adaptación que cada una presentaba (forma en la que evolucionaban), eran los elementos decisivos para dicha supervivencia.

La teoría de la evolución de Darwin se caracterizó por imponer nuevos patrones para analizar a la línea evolutiva de las especies. La suya fue la primera explicación que pudo considerarse creíble donde los seres más aptos para enfrentarse a las variaciones en el tiempo conseguían sobrevivir y quienes perecían eran los que no conseguían hacerlo. Las que lograban aclimatarse a dichos cambios eran especies que mostrarían modificaciones generación tras generación, a fin de que las futuras generaciones nacieran con las características necesarias para aprovechar eficientemente los nuevos recursos.

En este punto se plantea una diferencia importante entre el pensamiento de algunos evolucionistas como Lamarck y el propio Darwin. Los primeros evolucionistas afirmaban que el motor del cambio de las especies era el deseo de cambio, denominado Besoin. Por ejemplo, que las jirafas tuvieran un cuello largo se debía a que habían deseado alcanzar las copas de los árboles y esa necesidad o deseo había generado la extensión de su cuello, característica que se transmitiría a los descendientes (esta teoría no pudo ser probada y se descartó). Darwin, en cambio, decía que la evolución tenía que ver con la adaptación a la nueva realidad; en el caso de las jirafas, decía que eran las que tenía el cuello ligeramente más largo las que tuvieron acceso al alimento, y por esa razón fueron las que pudieron sobrevivir, alimentándose y reproduciéndose con normalidad.

Es necesario aclarar que cuando Darwin mostró su teoría todavía no se tenía conocimiento de las leyes de la genética y la variación hereditaria (trabajo realizado por Gregor Mendel), teorías que podrían haberlo ayudado significativamente a probar sus estudios. Porque, gracias a la genética podemos saber por ejemplo que el uso o desuso de un miembro o la utilidad del mismo puede marcar importantes pautas en la evolución genética de una especie. Pese a ello, su teoría sobre la evolución se considera la forma más clara y evidente para entender las etapas evolutivas de la vida sobre nuestro planeta.

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Referencias

Autores: Julián Pérez Porto y Ana Gardey. Publicado: 2008. Actualizado: 2012.
Definicion.de: Definición de evolución (https://definicion.de/evolucion/)