
El sentido de la filosofía de la educación se basa en una reflexión profunda y crítica sobre el fenómeno educativo.
La filosofía de la educación es una disciplina perteneciente a la filosofía aplicada. Este campo de estudio se focaliza en el estudio y la reflexión – tanto sistemática como crítica – de los objetivos, la naturaleza y las problemáticas de la educación.
La filosofía de la educación, que se vale de metodologías filosóficas como la hermenéutica, la teoría crítica y el método dialéctico para comprender el proceso educativo humano, le sirve a la pedagogía como fundamento o soporte.
En la filosofía de la educación, además de dirigirse la mirada hacia el ser educable, se examina el fenómeno educativo de manera racional y crítica. Para ello se nutre de la axiología, la ética y la metafísica con el propósito de ahondar en la educabilidad de las personas y saber qué principios morales rigen en el proceso educativo, por ejemplo.
Como es interesante conocer cómo nació y fue evolucionando la filosofía de la educación, qué valor tiene en el día a día y qué corrientes y enfoques existen, en los párrafos siguientes repasaremos la historia, la importancia y las características de esta disciplina.
Temas
ResumenHistoria de la filosofía de la educación
La historia de la filosofía de la educación comenzó a escribirse en la Antigua Grecia, cuya civilización concibió la idea de paideia. Este concepto se orienta a la necesidad de dotar al ser humano de una formación integral que abarcara cuerpo, mente y espíritu. En ese contexto se instituyeron los principios básicos de la educación clásica occidental.
Entre las figuras clave del nacimiento y la evolución de la filosofía de la educación aparecen Aristóteles, Platón y Sócrates. En la Antigüedad Tardía primero y en la Edad Media después, Clemente de Alejandría y Santo Tomás de Aquino enriquecieron esta disciplina integrando la teología y la filosofía cristiana a la educación a fin de nutrir con razón y fe a la formación integral.
En tiempos de Ilustración en primer lugar y de Modernidad tardía luego, alcanzaron notoriedad Jean-Jacques Rousseau por alentar la enseñanza adaptada a cada etapa del desarrollo, respetando la naturaleza humana y los intereses de la infancia; y John Dewey por promover el funcionalismo y pragmatismo. Para él, el aprendizaje significativo requiere pensamiento y acción, necesitándose así un aprendizaje experiencial, una educación democrática y enfocar el proceso educativo en el estudiante.
La pedagogía crítica y liberadora abrazada por Paulo Freire (quien consideraba que la educación era un acto ético y político orientado a la justicia social y la libertad) y el constructivismo de Jean Piaget (psicólogo que influyó en la pedagogía como promotor del aprendizaje mediante el descubrimiento y la resolución de problemas) han sido otros cimientos de la filosofía de la educación.
Claro que el listado de referentes y pilares no se limita a los mencionados líneas arriba. Para un repaso más preciso y completo de la historia de la filosofía de la educación no hay que olvidar los aportes de John Locke (filósofo que promovió la teoría bautizada como Tabula Rasa y postuló que la mente va sumando conocimientos en base a experiencias); Immanuel Kant (para el cual la educación asegura la autonomía de las personas, su emancipación racional), María Montessori (creadora de un método educativo que empodera a los niños situándolos como protagonistas del proceso de adquisición de saberes en un ambiente preparado para favorecer la curiosidad, la cooperación y la concentración) y Matthew Lipman (encargado de acercar la filosofía al aula para propiciar el pensamiento complejo y crítico), entre otras figuras.

La docencia trasciende el acto de transmisión de saberes porque deja huellas claves en la formación integral de los seres humanos.
Importancia
La importancia de la filosofía de la educación se conecta con su contribución al conocimiento de la naturaleza humana. Gracias a las bases teóricos y a las herramientas que brinda esta disciplina se logran procesos educativos más efectivos para la transformación social.
De la filosofía de la educación surgen los lineamientos conceptuales y éticos para comprender por completo el fenómeno educativo. Se obtienen de ella los fundamentos para la práctica docente, el diseño curricular y los enfoques pedagógicos. También alienta a fomentar la autonomía ética e intelectual del alumno y anima a desarrollar un pensamiento crítico.
De igual modo, la filosofía de la educación es clave para establecer modelos o corrientes de escuela y para abordar de manera integral la enseñanza, contemplando las cuestiones antropológicas, sociológicas y psicológicas.

El derecho a la educación, por ser un derecho humano fundamental, debería ser respetado, garantizado y cumplido en cada rincón del mundo.
Características de la filosofía de la educación
Es conveniente que toda persona que se dedique directa o indirectamente a la educación (desde formadores informales hasta profesores y maestros) conozca las características de la filosofía de la educación. También deben estar al tanto de sus particularidades los encargados de diseñar e implementar políticas educativas.
Es importante saber que el objetivo de la educación y la naturaleza del aprendizaje son, junto a la dimensión política que conecta a la sociedad, la educación y al poder, los aspectos centrales de esta disciplina. Por eso, tener presentes los propósitos de la filosofía de la educación ayuda a instruir con responsabilidad, profundidad y sentido. Da razones para estimular el pensamiento crítico, exige tener tanto una mirada globalizadora como un accionar interdisciplinario y contribuye a la toma de decisiones críticas y éticas en un contexto pedagógico.
La filosofía de la educación marca principios normativos. No es atemporal ni universal (es decir, presenta fuertes influencias históricas, contextuales y criterios sociales específicos) y se orienta a la praxis guiando, desde la teoría, decisiones que impactan en el currículo o planes de estudio de diferentes niveles educativos.

Publicado por