Definición de germinación

Se llama germinación al acto de germinar. El concepto proviene del vocablo latino germinatio. El verbo germinar, por su parte, alude a empezar a desarrollarse o a brotar.

Germinación

Si nos centramos en el terreno de botánica, la idea de germinación está vinculada al desarrollo de una planta desde la semilla: es decir, desde la parte del fruto que alberga el embrión de un nuevo ejemplar.

La germinación, por lo tanto, es un proceso que inicia con el desarrollo del embrión y llega hasta el nacimiento de una planta. Para que la germinación pueda producirse, se necesitan ciertas condiciones de temperatura, disponibilidad de agua y de nutrientes, etc. La semilla, además, debe encontrarse en el medio adecuado. Una vez que el proceso se desencadena, si se despliega con éxito culminará en la aparición de una nueva planta.

Para que se forme la semilla, un anterozoide (gameto masculino) debe llegar al ovario e ingresar al óvulo (gameto femenino). Allí se concreta la fecundación y el óvulo termina convirtiéndose en semilla, mientras que el ovario adopta la forma de fruto.

La germinación sucede a una fase de descanso y supone la reanudación del crecimiento del embrión, que se encuentra seco. Con el aporte de agua, el embrión va hinchándose hasta que logra romper la envoltura de la semilla. Así surge el brote, que empieza con la aparición de la radícula. En el caso de las plantas fanerógamas, la primera hoja del embrión recibe el nombre de cotiledón: al recibir los rayos de sol, el cotiledón puede desarrollar la fotosíntesis y así la planta subsiste y crece.

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Referencias

Autor: Julián Pérez Porto. Publicado: 2018.
Definicion.de: Definición de germinación (https://definicion.de/germinacion/)

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