Del latín furnus, un horno es un dispositivo que permite generar calor y mantenerlo dentro de un cierto compartimiento. De esta manera, puede cumplir con diversas funciones, como la cocción de alimentos o la fundición de minerales. Por supuesto, existen distintos tipos de hornos según el uso.
Así puede decirse que un horno es el aparato culinario cerrado que permite asar, calentar o gratinar alimentos, la fábrica para caldear, el montón de leña o ladrillo para la carbonización o la calcinación y el boliche para fundir minerales de plomo, por ejemplo.
La energía para alimentar un horno puede ser obtenida de diversas maneras, como la combustión (a leña o gas), la radiación (la luz solar) o la electricidad (en el caso de los hornos eléctricos).
Los hornos de microondas, conocidos simplemente como microondas, son aquellos que funcionan a través de la generación de ondas electromagnéticas en torno a los 2,5 GHz. El funcionamiento del microondas se produce gracias a las moléculas de agua que contienen los alimentos, que cuentan con un dipolo eléctrico (con una carga positiva y otra negativa).
Por otra parte, el horno crematorio es el dispositivo que permite la cremación de los cadáveres. Suele alcanzar un temperatura de entre 870º y 980º para garantizar la completa desintegración del cuerpo.
Por último, cabe mencionar que el término horno se utiliza para nombrar a cualquier lugar muy caliente o donde hace mucho calor: “Esta casa es un horno”, “Mi coche parece un horno, no funciona el acondicionador de aire”.