El naturalismo es un sistema filosófico que destaca a la naturaleza como el primer principio de la realidad. La corriente naturalista sostiene que la naturaleza está formada por la totalidad de las realidades físicas existentes y, por lo tanto, es el principio único y absoluto de lo real.
Para el naturalismo filosófico, todo lo real es natural y viceversa. No existe otra realidad por afuera de la naturaleza. El naturalismo también niega la dualidad naturaleza-espíritu, ya que considera a éste como una forma especial de la primera y reductible a ella.
El materialismo (en oposición al idealismo) y el mecanicismo (la naturaleza como un conjunto de procesos regidos por leyes y magnitudes mecánicas) son otros conceptos que contribuyeron al desarrollo del naturalismo.
Más allá de la filosofía, el naturalismo es un movimiento artístico y estético que se encarga de reproducir las producciones de la naturaleza. Tuvo particular importancia en la literatura del siglo XIX, a partir del seguimiento de los métodos de la ciencia experimental.
Entre las principales características del naturalismo artístico, se encuentra la ponderancia de la fisiología en la conducta de los personajes, la denuncia social, el anticlericalismo, el determinismo positivista (los personajes están determinados por la genética y el medio), el pesimismo y tremendismo.
El naturalismo también suele presentar al erotismo como una enfermedad social donde aparecen la prostitución y la pornografía. El sexo, por lo tanto, no está vinculado al placer o al amor, sino al vicio y a la decadencia.
El periodista y escritor francés Émile Zola (1840-1902) está considerado como el máximo exponente y teórico del naturalismo.