Definición de

Cohesión textual

La cohesión textual es el nivel de vinculación que mantienen los componentes de un texto. Se trata de una propiedad que se desarrolla según cómo se organizan, de forma estructurada y orgánica, los diversos elementos textuales.

La escritura de un texto siempre debe apuntar a que el conjunto resulte cohesionado. Si no se logra esa cohesión, la comprensión lectora será dificultosa.

Edición

La corrección y edición de un texto exige prestar atención a la cohesión.

Qué es la cohesión textual

La cohesión textual es el resultado de la unión de cada palabra, oración y párrafo que forma parte de un texto. Dicha unión debe ser lógica para que haya una coherencia en el conjunto: es decir, la inclusión de los distintos componentes en lugares específicos tiene que justificarse por el contexto y obedecer a lo que la narración demanda para que el mensaje pueda comprenderse.

Cuando un texto carece de cohesión, no está bien escrito. Por lo tanto, si las frases son enunciados aislados, sin conectores entre sí, la interpretación del discurso no será posible o, al menos, seguramente resultará deficiente.

Puede afirmarse que la cohesión textual se logra cuando hay una fluidez y las relaciones de los distintos fragmentos evidencian una concordancia. Para cumplir con dicho objetivo, existen distintos mecanismos que obedecen a las reglas de la ortografía (los preceptos que fijan las normas de la escritura), la gramática (relacionada con la organización y la combinación de los elementos de la lengua) y la sintaxis (el modo de combinación de los componentes para la expresión de significados), independientemente del estilo y los tipos de texto.

La acentuación y la puntuación, por señalar dos factores, son aspectos centrales. Para minimizar los errores, es importante realizar una revisión de lo escrito que ayude a detectar eventuales fallos.

Escritura

La cohesión textual va más allá del registro y el tema.

Los recursos gramaticales

Los recursos gramaticales para lograr la cohesión textual son variados, aunque dependen de cada lengua. La concordancia, tanto en número como en género, persona y caso, es necesaria para la cohesión.

Tomemos el caso de los artículos, los sustantivos y los adjetivos, que son diferentes tipos de palabras. Las relaciones entre estas clases deben respetar la concordancia, de lo contrario se atenta contra la cohesión textual. Por ejemplo: “El experimentado jugador” es una expresión bien construida, a diferencia de lo que ocurre con “Los experimentada jugador” o “La experimentados jugadoras”.

Con los verbos y los pronombres también se debe prestar atención a la concordancia. La conjugación y la deixis, en este marco, tienen que ser correctas.

La cohesión textual y los conectores

Los conectores son unidades que hacen posible la asociación entre los segmentos, creando vínculos lógicos y ayudando a que las ideas se integren. Dicha función también es asumida por las conjunciones, que actúan como nexos.

Si en una argumentación alguien está haciendo una enumeración, debe utilizar estos elementos para la cohesión textual: “Una medida económica de este tipo es anacrónica, recesiva y distorsiva porque afecta los ingresos de las clases menos favorecidas, de manera que acentúa la crisis”. En este caso, sin palabras y construcciones como “y”, “porque” y “de manera que”, la cohesión textual no se lograría.

Comunicación

El emisor de un mensaje debe cuidar la cohesión textual para que el receptor pueda comprender el significado.

El plano discursivo

Más allá de lo obligatorio según lo dictado por las formalidades del idioma, hay procedimientos intencionales que, en el plano discursivo, son trascendentales para la cohesión textual.

El uso de sinónimos para evitar la repetición de palabras es uno de ellos. Supongamos que un hombre, en la redacción de un correo electrónico para el administrador de un consorcio, escribe: “El perro de mi vecino es agresivo y siempre ataca a otros perros. Es un perro grande que, además de agredir a otros perros, no tiene un comportamiento apropiado para un perro que vive rodeado de niños y familias”. La reiteración del término “perro” puede hacer que la lectura se vuelva molesta. El sujeto en cuestión podría haber escrito: “El perro de mi vecino es agresivo y siempre ataca a otras mascotas. Es un animal grande que, además de agredir a otros canes, no tiene un comportamiento apropiado para un ejemplar que vive rodeado de niños y familias”.

Otro recurso discursivo que es útil para la cohesión textual es la elipsis. Siguiendo con el ejemplo anterior, en la última oración podría suprimirse la alusión al perro (o al “ejemplar”) ya que, por contexto, se entiende a qué se hace referencia: “… no tiene un comportamiento apropiado para vivir rodeado de niños y familias”.

De manera similar, figuras retóricas, tropos y recursos estilísticos como la aliteración, la anáfora, la hipérbole, la metáfora, el polisíndeton y la sinécdoque pueden optimizar la situación comunicativa de ciertas ideas y así aportar a la cohesión textual.

Relación entre la coherencia y la cohesión textual

Aunque estén vinculadas, la cohesión textual y la coherencia textual no se refieren exactamente a lo mismo. La coherencia es aquella propiedad que lleva a que un texto sea una unidad comunicativa, con componentes que funcionan como una totalidad integrada a un contexto. La cohesión, en cambio, es la característica dada por los vínculos entre los elementos del texto.

Se suele afirmar que la cohesión textual es una manifestación de la coherencia. Se trata de los procesos y los mecanismos que, al incidir en la forma, garantizan que el texto sea coherente.

Cómo citar este artículo Julián Pérez PortoPublicado por Julián Pérez Porto, el 18 de agosto de 2023. Cohesión textual - Qué es, definición y concepto. Disponible en https://definicion.de/cohesion-textual/
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