Definición de

Desesperación

Desesperación es el nombre de un estado emocional que atraviesa alguien que, por alguna razón, ha perdido la tranquilidad y la esperanza. Se llega a padecer dicha realidad a raíz de la impotencia, la angustia y el sufrimiento que generan ciertas situaciones límite.

Las manifestaciones que acompañan a semejante alteración del ánimo dejan huella, impactando tanto a nivel físico como en la salud mental. En casos extremos, la desesperación puede conducir, lamentablemente, al suicidio. Por eso es fundamental solicitar ayuda cuando se la necesita y prestar atención a las reacciones y emociones de los seres queridos a fin de detectar a tiempo signos de alarma vinculados a eventuales cuadros de ansiedad y depresión que puedan ser abordados y diagnosticados de modo adecuado por un equipo de profesionales.

Hombre desesperado

No encontrar empleo cuando se tiene una familia a cargo es un motivo frecuente de desesperación, estrés y agobio.

Si tienes solo unos segundos, lee estos puntos claves:
  • La desesperación puede surgir en cualquier etapa de la vida y se debe tratar de manera constructiva con respeto, empatía y capacidad de contención.
  • Esta puede ser causada por una variedad de eventos, incluyendo la pérdida de un ser querido, un trauma, relaciones conflictivas, dificultades económicas, entre otros.
  • Cada individuo reacciona a la desesperación de manera diferente, aunque a menudo se observa un aislamiento social, una tendencia al fatalismo y al desgano.
  • Existen diversas técnicas y tratamientos para afrontar, tratar y superar la desesperación, entre ellos el hecho de tener una buena compañía, tener proyectos y sueños por cumplir, tomar medicación y asistir a terapias.
  • Los signos y síntomas de la desesperación pueden ser cambios de conducta, señales corporales, reacciones instintivas y desequilibrios emocionales, por lo que es importante brindar apoyo y ejercitar la escucha empática.

Causales de la desesperación

La desesperación puede surgir en cualquier etapa de la vida por una gran cantidad de razones. En ningún caso se aconseja juzgar ni poner en comparación a los diferentes causales de la desesperación, sino actuar de manera constructiva con respeto, empatía y poder de contención.

Es desesperante para un niño de corta edad, por ejemplo, perder de vista a su madre o padre aunque solo sea por unos minutos y hay que saber cómo intervenir para transmitirle tranquilidad, seguridad y una solución, así como también los adultos suelen entrar en una crisis de llanto, culpa, pánico y angustia cuando se les extravía uno de sus hijos o alguna mascota. Esas expresiones de dolor se transforman en alivio y calma cuando, finalmente, se consigue el reencuentro con aquellos a quienes se estaba buscando con la esperanza de hallarlos en buenas condiciones de salud. La desesperación, tal como se desprende de la realidad, abruma cuando se le pierde el rastro a alguien cercano, cuando un trastorno o una adicción causan un deseo desenfrenado de satisfacer algo que nunca se llega a moderar y en contextos de tragedia, por ejemplo.

La desesperación puede desencadenarse repentinamente al recibir una mala noticia (desde la confirmación de un fallecimiento hasta el aviso de un impensado derrumbe o incendio en el hogar) o perdurar a lo largo del tiempo como consecuencia de algún trauma, un accidente, determinadas patologías, no conseguir empleo, tener relaciones personales conflictivas o por estar atravesando dificultades económicas.

Hay que tener en cuenta, además, que las víctimas de un estado de desesperación no reaccionan siempre igual. Sí se suele observar en ellas una tendencia al aislamiento social, al fatalismo y al desgano.

Es fundamental intentar prevenir la desesperación propiciando el equilibrio en materia emocional pero, cuando la desesperación se vuelve inevitable y no es posible controlarla, es vital admitir el desequilibrio o tener un entorno capaz de advertir la inestabilidad y brindar el apoyo que haga falta.

Tristeza

En las crisis de angustia y los ataques de ansiedad, el miedo, los malestares, la desesperación y el llanto se tornan muy intensos.

Técnicas y tratamientos

Aunque los desbordes emocionales y los escenarios estresantes no permitan pensar con claridad y se llegue a creer que la pesadilla jamás terminará, siempre hay que saber, recordar y tener en cuenta que existen técnicas y tratamientos para afrontar, tratar y superar la desesperación.

Las buenas compañías, tener proyectos y sueños por cumplir, la medicación apropiada (recetada siempre, sin excepción, por un profesional especializado en salud mental) y asistir a sesiones de terapia contribuyen a salir adelante tras caer en un pozo de profunda tristeza.

También anima, fortalece y transforma positivamente al ánimo llevar a cabo actividades y planes que causen placer, motivación y felicidad. De no surgir internamente la fuerza necesaria para afrontar la vida con alegría, confianza y optimismo, amigos y parientes de la persona que lucha contra la desesperación y sus consecuencias tienen que socorrerla, prestarle sus oídos y mantenerse cerca a fin de no dejarla sola y alentarla en su proceso de sanación.

Preocupaciones

Cargar con un exceso de responsabilidades y ser autoexigente y perfeccionista conduce a un constante estado de insatisfacción, estrés y nerviosismo.

Ver también: Optimismo

Signos y síntomas asociados a la desesperación

Los signos y síntomas asociados a la desesperación se manifiestan a través de cambios de conducta, señales corporales, reacciones instintivas y desequilibrios emocionales.

El sufrimiento excesivo o un dolor que atraviesa el alma y se manifiesta con desesperación pueden incrementar la sudoración, desencadenar temblores, provocar insomnio y causar un serio deterioro. Si la desesperación es repentina y desborda, es de esperarse que surjan gritos, impulsos violentos (como los de agredir verbal y físicamente a un sujeto o romper un elemento material) y corridas como expresiones de una honda e impactante conmoción.

La desesperanza y el desaliento conducen hacia la frustración, el fastidio y la desolación. Es inevitable experimentar preocupación y angustia al notar que alguien muy querido y valorado por uno está preso de la amargura y la infelicidad. Aunque no es posible borrar los problemas y solucionar vidas haciendo desaparecer los malestares del alma, sí hay gestos, decisiones y voluntades que marcan la diferencia.

Dedicarle tiempo de calidad a aquellos que más lo necesitan, brindar apoyo, ejercitar la escucha empática y comprometerse con el acompañamiento son cuestiones que le sirven al prójimo y le deja la conciencia tranquila y una agradable sensación de paz a aquellos que, con nobleza y amor, llevan todo eso a la práctica.

Sigue en: Amargura

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Cómo citar este artículo Publicado por Verónica Gudiña, el 5 de diciembre de 2023. Desesperación - Qué es, definición y concepto. Disponible en https://definicion.de/desesperacion/
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