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Imperio romano

Coliseo

El Coliseo, un anfiteatro de la época del Imperio romano, es Patrimonio de la Humanidad desde 1980.

El Imperio romano es el nombre que recibe la estructura política y social que caracterizó a la Antigua Roma entre el año 27 antes de Cristo y el 476 d. C. La denominación también se utiliza para aludir a dicho periodo histórico de la civilización romana.

Como sistema de gobierno, el Imperio romano fue una autocracia: el poder estaba concentrado en un único individuo (el emperador). Su territorio llegó a ser muy amplio gracias a una serie de conquistas que propiciaron una enorme expansión de la cultura y las instituciones romanas.

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Origen del Imperio romano

El origen del Imperio romano está asociado a la caída de la República romana, que a su vez sobrevino a la Monarquía romana. Hubo, por lo tanto, una sucesión de etapas históricas vinculadas a distintas formas de gobierno que derivaron en el nombramiento de Augusto (también mencionado como César Augusto, Octaviano, Cayo Octavio o, en latín, Augustus), el primer emperador romano.

La Monarquía romana constituye la primera fase de la historia de esta civilización. Se considera que comenzó con la fundación de Roma en 753 a. C. por parte de Rómulo, quien se convirtió en el primer rey. A él le siguieron Numa Pompilio, Tulo (o Tulio) Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco (Tarquinio el Viejo), Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio. Este último monarca fue expulsado por el Senado romano en 510 a. C., hecho que derivó luego en el establecimiento de una república.

La República romana, pues, se puso en marcha en 509 a. C. Para evitar la concentración de poder en una persona, se elegían dos cónsules para que estén al frente del gobierno. Los primeros cónsules romanos fueron Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino.

Tras numerosos cambios políticos e institucionales a lo largo de casi cinco siglos, en 27 a. C. el Senado romano le otorgó diversos títulos a Octavio, quien pasó a ser conocido con el cognomen de Augusto («venerable» o «majestuoso») y fue erigido como emperador. De este modo nació el Imperio romano.

Los historiadores suelen explicar el surgimiento de este sistema como una consecuencia de las guerras civiles que se desataron después del asesinato de Julio César (44 a. C.), quien había logrado transformarse en el máximo líder de la República. Octavio (Augusto), hijo adoptivo de Julio César, consiguió vencer a Marco Antonio y Cleopatra VII y obtuvo el poder supremo por parte del Senado. Este triunfo también permitió establecer el Egipto romano, por ejemplo.

Vestidura

En el Imperio romano solía usarse la vestidura conocida como toga.

La Pax

La Pax romana («Paz romana») o Pax Augusta fue la primera etapa histórica del Imperio romano, que abarcó unos 200 años. La denominación alude al equilibrio logrado a nivel interno y a la seguridad establecida en el plano exterior, dos factores que propiciaron la expansión del territorio y el desarrollo de la economía.

Los historiadores destacan que, en este lapso, los pueblos bárbaros conquistados se integraron al Imperio y se logró establecer el derecho romano en zonas anteriormente dominadas por ciudades y tribus rivales.

Generalmente se establece el 29 a.C. como comienzo de la Pax romana ya que en aquel año Augusto proclamó de manera oficial la finalización de las guerras civiles. En cuanto al cierre del periodo, se lo ubica en 180 d. C., cuando falleció Marco Aurelio. A lo largo de toda la etapa no hubo grandes conflictos interiores ni enfrentamientos con potencias del extranjero (como había ocurrido, por ejemplo, entre 264 a. C. y 146 a. C. cuando Roma combatió con Cartago en las guerras púnicas).

El Imperio romano de Occidente y el Imperio bizantino

El sistema que había logrado establecer Augusto terminó colapsando con la anarquía o crisis del siglo III, que se prolongó durante casi medio siglo. A fines de estudio, se considera que la crisis empezó en 235 con el fallecimiento de Alejandro Severo y culminó con la proclamación de Diocleciano en 284.

En esta etapa acontecieron varias guerras civiles y se instauró el Dominado, un modelo despótico. Al acceder al poder, frente a las dificultades que enfrentaba Roma para mantener la paz en un territorio tan vasto, Diocleciano estableció una división en la administración, creando el Imperio romano de Occidente y el Imperio romano de oriente o Imperio bizantino.

En el Imperio romano de Occidente se destacó la administración de Constantino el Grande (Constantino I), quien con el Edicto de Milán permitió la libertad de culto y contribuyó al ascenso del cristianismo. También impulsó la organización del primer Concilio de Nicea, clave en el dogma de la Iglesia católica.

El proceso de las invasiones bárbaras provocó la caída del Imperio romano de Occidente, que fue perdiendo la autoridad en diferentes regiones hasta la división de su territorio. En 476, la deposición del emperador Rómulo Augusto por el germano Flavio Odoacro supuso el fin de este imperio y de la Edad Antigua, dando inicio a la llamada Edad Media.

La existencia del Imperio romano de Oriente, en cambio, fue mucho más larga. Con su capital en Constantinopla, subsistió durante la totalidad de la Edad Media y resistió hasta que su ciudad principal cayó en manos de los turcos otomanos en 1453.

Soldado romano

El centurión era el jefe de una centuria, una compañía de un centenar de soldados del Imperio romano.

Restos arqueológicos

Hay restos arqueológicos y ruinas del Imperio romano que aún pueden apreciarse en la actualidad. De hecho, se trata en muchos casos de grandes atractivos turísticos que cautivan a numerosos visitantes, además de ser testimonios de enorme valor histórico y cultural.

El Foro romano, que es el área donde se levantaban las principales instituciones gubernamentales, es uno de estos tesoros. La arquitectura romana puede apreciarse en los vestigios de la Basílica Emilia, el Arco de Septimio Severo y diversos templos (como los de Jano, Saturno y Venus y Roma) que están en este lugar.

El Coliseo, donde luchaban los gladiadores, es otro legado del Imperio romano. En muchos sitios, por otra parte, todavía pueden visualizarse los acueductos que permitían llevar el agua desde diversos manantiales hasta las fuentes, letrinas y termas romanas.

Lamentablemente, hubo grandes obras del Imperio romano que no llegaron al mundo moderno. En las proximidades del Coliseo, enfrente del Templo de Venus y Roma, se hallaba el Coloso de Nerón, una estatua de bronce de 30 metros de altura. Se estima que su destrucción se produjo en el saqueo de Roma de agosto de 410 o en el marco de un sismo en el siglo V.

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Cómo citar este artículo Julián Pérez PortoPublicado por Julián Pérez Porto, el 11 de mayo de 2023. Imperio romano - Qué es, origen, definición y concepto. Disponible en https://definicion.de/imperio-romano/
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