La abstinencia es la acción de abstenerse (contenerse, privarse de algo). La palabra proviene del término latino abstinentĭa.
En general, la noción de abstinencia hace referencia a la virtud que supone privarse total o parcialmente de algo. De esta manera, la abstinencia es la privación de determinados alimentos, bebidas o incluso acciones, en cumplimiento de algún precepto religioso o de un voto especial.
La abstinencia consiste en una renuncia voluntaria de complacer un deseo, que se suele concretar con ciertas actividades corporales que se producen placer. La abstinencia temporal de alimentos, por ejemplo, se conoce como ayuno y se utiliza como mecanismo de protesta (“Un condenado a muerte lleva un ayuno de diez días como protesta por el fallo del juez”).
Los ayunos también pueden realizarse por motivos religiosos, como los musulmanes durante el Ramadan.
La abstinencia sexual, por su parte, consiste en no mantener relaciones sexuales. Varias religiones, como el cristianismo, promueven la abstinencia sexual hasta el matrimonio.
Hay ocasiones en que la suspensión brusca o la reducción de la dosis habitual que se consume de una sustancia genera lo que se conoce como un síndrome de abstinencia, que es un conjunto de síntomas psíquicos y físicos. Estos síndromes son habituales en los alcohólicos y en los drogadictos que intentan recuperarse.
El síndrome de abstinencia puede causar dolor de cabeza, náuseas, temblores, escalofríos, insomnio e irritabilidad. Cabe destacar que existe el síndrome de abstinencia neonatal, que ocurre cuando una embarazada es adicta a una sustancia y genera que el bebé tenga la misma dependencia.